A veces, estás haciendo algo y pensando en otra cosa totalmente distinta, ¿no te ha pasado nunca?
Te miras al espejo y, por más ganas que le pones a la vida, a veces, tienes una carina de cansado… de cansada…
Y en esos momentos ni siquiera eres capaz de parar, quizá porque no se te ocurre, quizá porque no puedes, y luego se te olvida, y sigues con tu cansancio a cuestas.
Pasan las horas, llega la noche… tic, tac, tic, tac… y el reloj vuelve a marcar el momento de volver a ponerse en marcha… ¡pero si aún no te has repuesto del día anterior!…
¿Sabes? A todos nos pasa, pero… entonces, sin pijama, dejando atrás los sueños de las sábanas, recuerdas un rincón… Tu rincón…
Las horas avanzan, llega la tarde, se acerca la noche…
Cri, cri, cri, cri… es invierno, pero da igual, en la imaginación los grillos también llenan de música las gélidas noches de enero.
Es lunes, es martes, quizá miércoles o jueves… no importa, si estás cerca o lejos, si puedes salir a contemplar maravillas sencillas, o tienes que recordarlas, pensarlas, soñarlas, desearlas… porque hay sensaciones que se graban en el alma y ni la distancia ni el tiempo pueden borrar.
Cri, cri, cri,… el frío callado de la noche se hace dueño del paisaje; mientras tanto, el sol, se aleja de puntillas hasta un nuevo amanecer, salpicando de maravilla la sencillez de una tierra hermosa, tan hermosa, que además de ser real, vive en los sueños: Cifuentes…

Patrichueck escribió,
enero 20, 2011 @ 7:42 pm
La fantástica fotografía que ilustra este relato es obra de José Carlos Fernández González.
TERESA Y PEDRO escribió,
enero 20, 2011 @ 10:26 pm
Muy bonitas las fotos de las montañas de León. Me gustaria saber esplicar el espectáculo de la Luna Llena, de las siete a las ocho de esta noche, paseando entre Cifuentes de Rueda y Nava de los Caballeros, grande, clara, haciéndome sombra, una sombra más negra que la noche. Recordaba el refrán. (A la luna de Enero te he comparado, que es la luna mas clara de todo el año). Ante esa oscura luminosidad, me emocionaba.
Patrichueck escribió,
enero 21, 2011 @ 8:24 am
¡Qué envidia!
Pablo González escribió,
enero 20, 2011 @ 11:04 pm
Tenemos tantos atardeceres, tantos amaneceres, tantos recuerdos de nuestro León, de nuestro pueblo, de nuestra gente, de esos momentos que evocamos y nos reconfortan tanto… El frío y tú, Patricia refrescan nuestros recuerdos y evocan a los que no los conocen.
MUCHAS GRACIAS!!!!!
Patrichueck escribió,
enero 21, 2011 @ 8:24 am
Todo un placer, Pablo.
BERNARDO escribió,
enero 21, 2011 @ 7:53 pm
PRECIOSO RELATO PATRI.
SALUDOS.
ARACELI escribió,
enero 24, 2011 @ 12:31 pm
Menuda pluma tiene Patricia! Escribe precioso y de verdad que te traslada a su rincón, verdad?
Cristina Alvarez escribió,
enero 27, 2011 @ 9:19 pm
Fantástico relato. Me siento identificada.
No hay nada más bonito que acordarte de aquello que te hace bien, y te relaja por unos momentos, dejando que tu imaginación se apodere de tí… por un instante!
Gracias Patri!
EN LAS NUBES « Mi mágico León Blog escribió,
mayo 9, 2011 @ 8:33 am
[...] en la ribera del río Esla, en las tierras de Rueda, con tus aguas, y tus campanas, con nuestros atardeceres y nuestra máquina del tiempo, donde el presente y el pasado forman parte de la misma realidad, y [...]