Hay momentos en la vida en los que te parece poder volar y encontrarte en otro sitio, aunque estés en una noche tranquila, escuchando el rumor sordo de una ciudad que, a lo lejos, parece no existir.
Hay momentos en la vida en los que recuerdas besos y caricias, y te da por pensar en aquella noche en que la oscuridad era cómplice silenciosa, y la luna iluminaba todo menos la silueta de aquellos labios que compartían tanta humedad.
En la vida hay momentos, y en noches como esta me gusta saber que hay miradas que se clavan en el alma, y se quedan allí, guardadas donde nadie las puede marchitar…
Y quisiera disfrutar del cielo de tus ojos con las sonrisas de los míos, y dibujar mil estrellas en tu espalda, una noche como esta, sin hielo, sin frío, con el firmamento cargado de luces pequeñas que, en la negritud permanecen tranquilas, amables, dulces,… como mis dedos entrelazados con este sueño de verano.
Momentos como el sonido acompasado de los grillos cantando a la luna, como la belleza hipnótica de la dama blanca de los cielos, como tu mirada en la mía, como nuestros ojos cerrados, como ese cariño que no habla, solo se deja sentir en cada poro de la piel… cuando el Páramo duerme y la reina de la noche vela su sueño.

Patrichueck escribió,
septiembre 8, 2011 @ 9:46 pm
Alfredo García Vázquez ha compartido esta preciosa imagen con Mi mágico León Blog. Gracias, Alfredo.
Teresa y Pedro Rodriguez Gonzalez escribió,
septiembre 14, 2011 @ 6:12 am
Estos días, alrededor de las doce de la noche, disfruto de esta imagen, al lado de la chopera de tus abuelos. Serenidad, tranquilidad y como ayer, un raposo jugando y yo silbándole.