Archivos para La Maragatería

Buenos tiempos

Mi mágico León: Palacios de la Valduerna, al sur de la provincia de León.

Como siempre

Entre la Maragatería y La Bañeza, en la hermosa tierra leonesa, hay un pueblo y una fortaleza, y en torno a él, la tranquilidad y el bullicio se convierten en la normalidad rural de la cultura hecha paisaje.

Con ese cielo azul, limpio, pulido, sin ápice alguno de contaminación, con aquel castillo y la antigua iglesia, Palacios de la Valduerna es uno de esos lugares que disfrutar con el simple hecho de pasear, de contemplar, de vivir… Hay cosas que no tienen precio.

Un día encontré recuerdos no vividos de un castillo y unas historias, de un tiempo anclado en el Medievo y unas gentes que nunca conocí.

Un día descubrí que los libros hablan de la Valduerna y de los Bazán, pero no dicen nada de la vida y las sensaciones, de las experiencias que forman parte del existir y los recuerdos que dan forma a las conciencias y los corazones, por suerte, alguien me contó pedazos de su vida en forma de juventud, cuando la fiesta comenzaba días antes, con el rezo de la novena en honor al Santísimo Cristo de los Afligidos, y los quintos y las quintas preparaban las banderas para adornar el pueblo, se preparaba el templete para los músicos, se terminaba de hacer la misma madrugada del día de la fiesta y después, ¡chocolatada de quintos y quintas! ¡Qué tiempos aquellos!

La historia se convierte en ayer si la dejamos, porque si volvemos a hacerla presente, al final, sólo queda exclamar: ¡qué tiempos estos!

Recorrer los caminos y observar los árboles y las casas, los pájaros y las gentes, llenar el ambiente de sonidos, y, de vez en cuando, escuchar el tañer de las campanas anunciar a los cuatro vientos las noticias más importantes, como este domingo, cuando la solemnidad de la gran fiesta, inundará sus rincones recordando, que la tradición sigue viva, que la fe sigue latente, y que el pueblo sigue venerando a su Cristo de los Afligidos.

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Ganas de correr

Mi mágico León: prado de lumbre en Filiel, en la Maragatería, en León. Turismo rural. Naturaleza pura y limpia.

Corriendo con alas

Tengo ganas de correr.

Tengo ganas de correr, ¿me acompañas? ¡Venga! ¡acompáñame!

¿El cuerpo no te deja? Bueno, acompáñame entonces con la mente, y con el corazón, nunca olvides al corazón, que hace menos ruido que la mente, pero sin él serías alguien triste, muy triste, porque las personas tenemos mente, corazón… ¡y alma! tampoco te olvides del alma, que puede tocar las estrellas sin moverse de la tierra, dejarse acariciar por las luces del atardecer, bailar con los sueños al son de las serenatas nocturnas, y sonreír cuando todo parece perdido.

Tengo ganas de correr, como una niña, ¿por qué no? ¿parecerá que estoy loca? ¿y qué? ¡loca como los niños! ¡bendita locura!

Correr, sentir a la Madre Tierra viva bajo mis pies, respirando en cada pétalo, en cada brizna de esperanza convertida en hierba, la fortaleza de ese árbol que aguantó estoicamente el invierno y ahora renace en primavera.

Quiero empezar a correr y olvidarme de los caminos marcados, marcar mi propio camino con los senderos de la ilusión y el convencimiento de que puedo, de que no hay imposibles que no puedan convertirse en posibles, porque sé, siento, intuyo que si creo, sí confío, puedo.

¿Ya? ¿terminaste la carrera? ¿cansado? ¿cansada? Apuesto que acalorado pero feliz, ¿verdad? ¡qué sensación! Y… ¿sabes qué? Sigue, despacio, mirando hacia abajo para recoger esa florecilla amarilla que asoma entre el verdor; mirando hacia arriba para contemplar la forma indefinida de las nubes, y sintiendo el viento revoltoso chocando contra tus mejillas, (te quiere hacer sonrojar, y tal vez lo consiga, ¿será que le gustas?)

Camina siempre, disfruta de la travesía, sonríe muy a menudo, y nunca dejes de soñar.

Porque tienes toda una vida para hacerlo y paisajes maravillosos que disfrutar en este mundo, en Europa, en España, en León, en Filiel

Por todo esto y mucho más… ¡Sé feliz!

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Me gustas

Mi mágico León: flores en primavera, en la sierra del Teleno, en Filiel, León.

Sensaciones indescriptibles

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente…” le pido prestada esta frase a Neruda para hablar de ti…

Porque me encanta descubrirte en tus silencios rasgados de frescura, donde la sonrisa no deja de asomar en tu rostro y la sorpresa de asomar en mis ojos.

¡Eres tan… enigmática!

Quisiera describirte, pero sólo consigo reír con tus juegos divertidos, mientras intento pillar tus maniobras y tú te ocultas tras los árboles, dibujando paisajes llenos de arco iris.

Tú, y solamente tú, alteras la sangre risueña que recorre las venas de los que se niegan a dejar de ser niños, de los que siguen deshojando margaritas, aunque sepan que ¡sí quiere!

Me encanta tenerte ahí, saber que vienes a verme por vacaciones, y, aunque el resto del año no te pueda ver, tú siempre vuelves, una y otra vez, año tras año, así que en el fondo, nunca te vas, siempre estás presente, en mi mente, en mi corazón, en mi vida…

Primavera…

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Obras son amores

Mi mágico León: Cristo de Carrizo, en el Museo de León. León. Turismo.

La obra de un Amor

El amor, ¡qué bonito es!… Qué duro también…

Dicen que el amor no es amor hasta que se ha llorado, dicen…

El amor es como la fe, o la fe como el amor… quizá no son tan distintos, tal vez, de alguna manera son lo mismo…

-”Te quiero”-, ¡qué dulces palabras! y no importa si escapan de la boca de un amante, o es la voz de un amigo quien las pronuncia en una despedida…

-”Te quiero”-… suena bien, ¿verdad? pero si son sólo palabras… palabras que se lleva el viento… ¿entonces?

“Obras son amores y no buenas razones”, dice el refrán, porque el amor es la entrega en obras más que en palabras: es una sonrisa cuando uno está más triste, una palabra de aliento recibida de quien está más desalentado…

El amor y la fe… y dice el salmo: “… aunque yo dominara las lenguas arcanas… si me falta el amor, nada soy…”

Un beso, una caricia, una noche en vela junto a la cama de quien te necesita, horas al teléfono comprendiendo que la distancia no importa,…

Una plegaría, una oración, una medalla, una cruz…

Una lágrima escapando de los ojos, cuando un nudo en la garganta te demuestra que hay cosas que no tienen fecha de caducidad, que no importa si no puedes tocar esas manos y escuchar esa voz…

Obras son amores, y en las sendas leonesas, hay mil rincones llenos de obras, hay mil rincones llenos de amores.

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Un momento pequeño

Mi mágico León: en la provincia de León está la Maragatería, y en la Maragatería, a pocos kilómetros de Astorga, Viforcos. En pleno Camino de Santiago. León. Turismo.

Un instante en el Camino

Los lugares son paradas en el camino, son momentos en forma de sitio, que se extienden más o menos, en función de muchas cosas.

Los lugares son instantes en forma de paisaje, en forma de siluetas de diversas tonalidades y temperaturas; son hechizos mágicos que te atrapan cuando te descubres sorprendido por su belleza desconocida, y por eso, a veces, te enamoras de ese lugar, como quien se enamora de una mirada cálida, de una sonrisa pícara…

En un rincón de León, en un sitio pequeño y pintoresco, donde los peregrinos descubren la hermosura sencilla que rodea el Camino de Santiago a través de la montaña, tan sólo unos metros más allá, hay un pueblo pequeño, tranquilo, rodeado de naturaleza, y tan cerca del cielo, que su gente parece conversar cada noche con los ángeles que moran en las alturas, y al amanecer, esparcir la sabiduría de la bondad por el mundo que les rodea.

En algún lugar la Maragatería, muy cerca de la maravillosa Astorga, está Viforcos, un pueblo en el que respirar serenidad, por los cuatro costados, es algo tan sencillo como pasear por sus calles y descubrir el sonido de algún animal en el interior de un corral. Es uno de esos sitios en los que sonríes sin demasiado esfuerzo, en los que recuperas las fuerzas perdidas en la lucha diaria, en los que te sientes feliz por el mero hecho de existir.

Viforcos es el lugar ideal para apagar el teléfono móvil, salir a pasear con Tomás y escucharle, atentamente, narrar las maravillas del Teleno, las preciosidades de Astorga, las bellezas de la Maragatería

Viforcos dice muchas cosas, pero las dice callando, en silencio…

Viforcos es un lugar pequeño, y si aún no te ha dicho nada… acércate y atiende, porque seguro que a ti, te contará algo distinto de lo que ya me ha contado a mí… ¿qué es? secreto…

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Filando junto a una hoguera

Mi mágico León: el Filandón se sigue celebrando en los rincones de León. En Quintanilla de Somoza, en la Maragatería, también. León. Turismo.

El calor del invierno más nevado

La oscuridad más absoluta gobierna un mundo que reposa al caer la tarde…

Se acerca la noche, y en la infinitud lejana del firmamento, las estrellas comienzan a hacer acto de presencia en un cielo dispuesto a mostrar la sencillez de ese brillo que parece nunca desaparecer.

La luz que, durante las primeras horas del día, ha dado color y algo de calor al paisaje, ahora se concentra en el crepitar de una hoguera en torno a la que reunirse, en torno a la que contar historias, en torno a la que relajarse en buena compañía…

Era una vida diferente, y al caer la noche, los vecinos se reunían alrededor de la lumbre en alguna casa del pueblo; era una vida distinta, y los hombres contaban historias de vida labriega y pastoril, las mujeres se juntaban a coser, y la conversación fluía tranquilamente mientras las largas noches del invierno se hacían menos frías, y menos largas…

Era una vida de Filandón, y en torno al fuego, el ferviu daba nombre al vino caliente que acompañaba algo para comer, y se oía a uno contar historias de lobos atacando el rebaño, a otro contar anécdotas divertidas,… y las habladurías tomaban forma en el programa de una televisión inexistente, en la que los famosos más populares eran los conocidos protagonistas de novelas cercanas de la vida real, de amores y desamores, de traiciones y rencores familiares, que se transmitían de generación en generación…

Era una vida antigua, y tras la dura jornada ganadera y campesina, hombres y mujeres se reunían al abrigo de amistades y familia, una vida en la que las mujeres filaban lana de oveja, una vida de Filandón, y aunque, a veces parezca imposible, todavía, en algún rincón de León, hay un Filandón

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Perdido en lo rural

Mi mágico León: casas en La Forna, Encinedo, La Cabrera, León

La tradición de lo rural

Cuando la modernidad avanza y las ciudades crecen, los pequeños pueblos se hacen más pequeños, lo humano pierde protagonismo y las piedras, los animales y las plantas se convierten en la estrella del propio pueblo.

Cuando la modernidad avanza, los pueblos que antes quedaron atrás cuando sus gentes se repartieron por los diversos lugares del planeta, adelantan posiciones y vuelven a saberse queridos, anhelados, recordados desde la distancia, y visitados, cuando el deseo de vivir su sencillez, gana la batalla a la lucha diaria y un breve descanso se hace presente al recorrer cada recoveco de su geografía.

En La Cabrera está Forna, uno de esos lugares con alma rural, con casas de aspecto tradicional y paisajes infinitamente naturales, con hermosos atardeceres y noches plagadas de luz salpicando una oscuridad fascinantemente inmensa.

En La Cabrera está Forna, y en Forna, la oportunidad de descubrirte a ti mismo mientras te sientes parte de la tierra, del viento, de los árboles y montañas, mientras te sientes parte de la vida.

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La belleza hecha pueblo

En la comarca de la Maragatería, muy cerca de Astorga está Castrillo de los Polvazares. En la provincia de León. Turismo.

La belleza hecha pueblo

La belleza, ¿qué es la belleza?

La belleza es algo que a todos gusta, algo que te gusta mirar, descubrir y volver a mirar, algo que no te cansas de ver.

Belleza… belleza es armonía.

Hay belleza exterior y belleza interior y… ¿cuál es mejor? la una sin la otra no tiene demasiado sentido, porque algo muy hermoso por fuera que no es bello por dentro, al final no te dice nada, es una bonita estampa que recordar; pero la belleza interior tiene esa magia que inunda el exterior y lo hace brillar con luz propia, otorgándole una belleza sin igual… creo que algo así es el amor, ¿verdad?

Cada rincón tiene su magia, cada pueblo su belleza, y cada persona un lugar favorito al que regresar siempre, un sitio que es tuyo, sólo tuyo, aunque también sea de más gente, pero no importa…

Conozco un lugar bello por fuera y por dentro, un lugar lleno de historia y arte, bonito ¿verdad?, una bella estampa que recordar, y… conozco un lugar del que te enamoras porque es precioso… y es el mismo lugar.

Es un pueblo bonito y precioso porque en el interior de sus casas de piedra se cuece un cocido muy maragato y se saborean los olores de lo bueno; precioso porque sus gentes viven enamoradas de él, y lo aman, y lo comparten, aunque siempre lo celen un poco ante la llegada de tanto extraño que no se detiene en descubrir la auténtica belleza que inunda su exterior, la de dentro.

Conozco un pueblo añorado desde la distancia, recordado desde las fotografías, relatado en mil folletos y grabado en mil corazones; y podría contarte que es Conjunto Histórico Artístico, que sus calles están empedradas, su gente es amable y orgullosa y que tiene fama su gastronomía, pero… ¿sabes qué? prefiero que lo descubras tú mismo, porque así, comprenderás, porque es tan bello: por fuera y por dentro.

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La dulzura suave

Mi mágico León: dulces típicos de Astorga, una ciudad de León, en la provincia de León. Turismo.

La dulzura suave de las mantecadas

  

La vida está llena de pequeños grandes placeres que hacen de ella algo diferente en cada persona, situación y lugar; la vida está llena de momentos alegres y otros que no lo son tanto, y de recuerdos… a medida que acumulamos vida, nos llenamos de experiencias, recuerdos y de vida… de más vida.    

Los placeres de la vida… ¡son tantos! no me digas que no…    

Una buena siesta, la lectura de un buen libro una tarde de invierno, ver el sol esconderse mientras el firmamento va llenándose de oscuridad salpicada de estrellas, ver amanecer una fresca madrugada de verano, bailar en la fiesta del pueblo con tu mejor amiga, descubrir al chico que te gusta mirándote, saciar la sed en el caño después de un paseo en bici, y… la gastronomía…   

Podría hablar de la cecina y el queso, del chorizo, el pan, las tortas y los hojaldres, de los nicanores,… pero hay un sabor que me transporta directamente a los desayunos de aquellas mañanas de verano…    

Hay un sabor que me transporta al horno de Gloria, a la maravilla de Astorga, al sabor de la leche recién ordeñada cuando mojo en ella la dulzura suave de aquella esponjosidad hecha desayuno, o merienda, depende de ti.    

Podría hablar de la textura y el sabor de las mantecadas, pero creo que es mejor que lo descubras tú, y si ya lo conoces, seguro que te han entrado ganas de comerte alguna, así que… ¡buen provecho!

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En restauración

Mi mágico León: Prada de la Sierra en la comarca de La Maragatería, en la provincia de León

El tesoro escondido al aire libre

  

No todos los días son iguales, ni las noches idénticas; no son exactas las vivencias ni exactos los mismos pensamientos que de vez en cuando asaltan la mente de unos y otros, pero a veces, aunque la realidad parezca no  haber cambiado demasiado, uno se siente triste sin saber muy bien porqué, o tal vez sabiéndolo, pero sin querer pensar demasiado en ello…      

Todos tenemos esos días en los que el sol luce y parece que su brillo no es el de otros días, todos tenemos días en los que recordamos tristezas y deseamos profundamente encontrar aquello que anhelamos, o recuperar lo que perdimos, pero todo parece tan difícil, todo parece tan imposible, ¿verdad?      

Hoy te voy a contar algo:      

No hace demasiado tiempo hablaba yo con una muchacha vestida de maragata, aunque lleve vaqueros y camiseta, o se vista con un traje de gitana; no hace mucho tiempo, hablaba con una chiquilla con alma maragata y corazón andaluz, curiosa combinación, ¿verdad? Curiosa y no tanto, porque leyendo las líneas de la historia de León encontramos a los religiosos mozárabes del siglo X que dejaron atrás el antiguo Al-landalus para instalarse en las cercanías del río Esla, en San Miguel de Escalada; y dibujando una sonrisa, la historia nos vuelve a hablar de un tal Guzmán el Bueno, que repobló las tierras de la actual Cádiz con gentes procedentes de León allá por el siglo XIII.      

No hace demasiado tiempo, comprendí que todos somos de muchos sitios, aunque siempre hay uno que nos roba el corazón y se funde en lo más profundo del ser llegando a formar parte de nosotros mismos.      

No hace demasiado tiempo, descubrí algo agradable, original, fantástico, ¿te lo cuento?      

En un lugar de la Maragatería, escondido al aire libre, olvidado en el tiempo e ignorado por tantos, había un sitio con un nombre muy bonito. Era un nombre elegante, en femenino, con ese toque coqueto que le da el apellido a todo pueblo de noble estirpe…   

Hace muy poquito descubrí que en la Sierra… había un riachuelo, y siguiendo el riachuelo, un pueblo.     

Un día, aquella niña grande salió a pasear con sus cuñados, y ¿qué descubrió? descubrió un tesoro, un tesoro que alguien enterró en el olvido y mucho tiempo después otro descubrió como si se tratara de un cofre repleto de oro que algún pirata escondió en las playas de una lejana isla… pero no, aquello era tan real como el aire que respiras o el viento que mece las ramas de los árboles, como las estrellas que decoran el firmamento por las noches y las flores que renacen cada primavera.      

Cuando la infanta de nuestra historia encontró aquel tesoro no lo podía creer, ¡cuánta riqueza! ¡cuánta belleza! ¡qué antigüedad! y la alegría se hizo más grande cuando vio aquel cartel que decía: “Restauración”…      

¿Restauración? Sí, porque el mundo está de enhorabuena, Prada de la Sierra está en restauración.      

Aunque lo parezca, no siempre las cosas se pierden, a veces, a alguien se le ocurre la genial idea de recuperar lo que nunca debió perderse, y se obra el milagro, por eso, hoy estamos contentos, aunque el sol parezca que no brilla para nosotros o que las estrellas están más lejos que otras veces.      

Hoy estoy contenta, y si tú no lo estás, ¿a qué esperas? ¡vamos! que cada vez que sonríes se borra una tristeza y se ilumina una esperanza.

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