Pidiendo deseos

Mi mágico León: carretera entre Villacidayo y Villanófar. Observatorio espacial. León. Turismo rural.

El lugar de las estrellas

Disfrutar de un cielo estrellado una noche de verano es una de las cosas más bonitas de este mundo.

Cuando muchos se reunían para ir a discotecas y bares, llenar las plazas de las grandes ciudades,  o viajar al extranjero, nosotros lo hacíamos para disfrutar de un espectáculo gratuito y ancestral: contemplar el universo lleno de luces sobre nosotros.

Durante los meses de verano nos tirábamos boca arriba en la carretera, unos junto a otros, a la salida de Cavite, en dirección a Gradefes,  junto a una pequeña imagen dedicada a la Virgen.

A penas dos kilómetros separan Villacidayo de Villanófar, la distancia suficiente para poder ver un automóvil acercarse en la oscuridad de la noche y dejarle paso para, acto seguido, volver a tomar posiciones y seguir disfrutando de la panorámica sobre nosotros.

Y el firmamento salpicado de luces blancas nos sorprendía de vez en cuando con alguna estrella cruzando alguno de sus infinitos rincones, y alguien veía una y los otros no la veíamos, y justo después ocurría todo lo contrario, era yo quien la veía y otros no; entonces buscaba en mi interior y éste me susurraba un secreto, un deseo que pedir a esa estrella …

Casi parece increíble que todavía se encuentren lugares tan cercanos y tan llenos de encanto que permitan a unos adolescentes disfrutar de cosas que ya parecen perdidas en tiempos pasados, y sin embargo, ahí están, olvidados por muchos, desconocidos por otros tantos, sin inmutarse por el paso del tiempo, conservando la esencia de un romanticismo bucólico que sigue hechizando al ser humano generación tras generación.

Allí, con el pavimento como colchón y el universo como techo, compartíamos confidencias,  risas, conversaciones, caricias y miradas cómplices que han quedado difuminadas con  el tiempo, pero que, en el fondo de la memoria, conservan su esencia.

Este año, esta vez, me gustaría disfrutar de la experiencia contigo, ¿te animas? Te espero allí, en ese pedacito de mundo, en ese trocito que esconde León entre sus tesoros.

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10 comentarios so far »

  1. 1

    FloR said,

    que hermoso Patri!! me dieron ganas de mirar las estrellas!! escribis muy lindo!! te quiero

  2. 2

    patrichueck said,

    Tienes que venir a España para ver las estrellas del hemisferio norte, te encantará…

  3. 3

    Carlos said,

    Muy bonito…

  4. 4

    Wow que bello suena.

    Aqui en Miami no se puede hacer lo mismo . Las luces de la ciudad aluminan el cielo, ignorando el espectaculo eterno.

    Lo unico que puedo hacer es esperar asta las 2 de la mañana y salir de mi casa. Despues de solo 5 minutos de caminata llego a la horilla de un lago y ahi me acuesto y presto atencion al espectaculo estelar hasta que las cortinas del sol empiezan a cubrir el cielo.

  5. 5

    […] noche estrellada y contemplar la fugacidad de una luz recorriendo la oscuridad con la forma de un deseo que pedir en el silencio del […]

  6. 6

    […] tan auténtico como las estrellas que recorren el firmamento en las noches de agosto, cuando, las lágrimas de San Lorenzo convierten los deseos en sueños, tal vez, hechos […]

  7. 7

    […] Siempre estarás en los copos de nieve cayendo sobre los montes; en cada mariposa surcando los campos, en primavera, en verano; en las cigüeñas llegando por San Blas, en las estrellas recorriendo el firmamento… […]

  8. 8

    Elena Durá Bravo said,

    Mis amigos y yo, hacíamos lo mismo pero en Cea, en la carretera que va a Bustillo ,que noches inolvidables , la carretera calentita los pocos coches que se veian a km y te daba tiempo a levantarte de sobra, Jamás se me olvidan los maravillosos veranos en el pueblín y siempre que puedo vuelvo.

  9. 9

    […] que adormece los dolores del alma; importa el cariño, la paciencia y la perseverancia; importa Villacidayo y sus tardes de primavera, cuando los colores brillan llenos de intensidad, y el valor no teme […]

  10. 10

    […] son, los arraigos, también, y a la orilla del Esla, entre Carbajal y Villanófar, sigue estando Villacidayo, el de las estrellas fugaces y las bienvenidas con sabor a cariño, el lugar donde los dulces saben […]


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