Al Balat

Hubo una época en que antiguas civilizaciones poblaban el occidente ibérico peninsular… hubo una época en que la antigua Roma avanzaba implacable en su conquista, ampliando sus fronteras más allá de la península itálica… hubo una época en la que se plantó la semilla de lo que hoy recordamos como una de las rutas de comunicación más importantes de la Antigüedad.

Corrían tiempos remotos cuando Tartessos era la capital de un pueblo que habitó el suroeste peninsular. Aquella pequeña gran civilización ya olvidada por muchos, fue cuna de grandes comerciantes que llevaban sus mercancías más allá de sus propias fronteras, comerciando por tierra y mar con fenicios y otros pueblos de origen celta que poblaban el oeste de la meseta central ibérica.

Aquel pueblo admirado por los antiguos griegos por su riqueza y desarrollo, inauguró una ruta comercial con las tierras del norte que más tarde sería conocida como la Vía del Estaño; ruta que la implacable Roma usaría más tarde en su incesante avance conquistador y posteriormente como vía de comunicación durante el periodo de la Roma Imperial.

Al Balat, el Camino, tal y como llamaron a aquel recorrido muchos siglos después los invasores árabes en su expansión hacia tierras europeas, fue evolucionando fonéticamente hasta convertirse en la palabra Plata hasta que finalmente llegó a conocerse como la Vía de la Plata, sin que eso tenga relación con el comercio argénteo.

La Antigua Roma, la Gran Roma, única como ninguna en mantener la grandeza de su poder durante siglos, afianzó la conexión entre sus lejanas provincias organizando nuevas vías de comunicación y utilizando las antiguas con fines militares y comerciales, y fue con esa intención como se dio un nuevo empuje a la antigua ruta uniendo la capital de la provincia lusitana: Emerita Augusta, Mérida, con una de las principales ciudades de la provincia de Tarraco: Asturica Augusta, Astorga.

Hace más de dos milenios nuestras tierras eran patrimonio del Imperio Romano, un Imperio que construía y reconstruía caminos: de Astorga a Mérida por la Vía de la Plata; de Cádiz a los Pirineos por la antecesora de  la Augusta Romana, la Vía Heráclea…

Y la historia continuó su avance a través de los siglos, y cayó el Imperio Romano, y llegaron los visigodos, y luego llegaron los musulmanes aséntandose en tierras del Al-Andalus, y un día corrió la voz que se había descubierto la tumba del Apóstol Santiago, y la antigua ruta comercial adquirió un nuevo auge, esta vez con un cariz totalmente diferente, el que mueve a un peregrino a caminar cientos de kilómetro dirección a Santiago de Compostela en busca de la indulgencia cristiana…

Fueron muchos los que recorrieron su trazado en la antigüedad prerromana; muchos los que pasaron por ella durante la Roma Imperial; muchos otros los que la reinventaron como camino de peregrinación hacia tierras gallegas… aquel itinerario tiene tanto que contar en cada uno de los vestigios que jalonan sus recorrido, tanto que explicar con puentes, columnas, monumentos y paisajes, que limitarse a leer unas líneas sobre tanta historia hecha camino es algo impensable pudiendo pisar el camino que tantas y tantas gentes pisaron a lo largo de los años, de los siglos y de los milenios.

Anuncios

2 comentarios so far »

  1. 1

    Carlos said,

    De Gijón a Sevilla en 8 h., ¿se lo creerían los Tartessus?


Comment RSS · TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: