El otro pueblo de Don Quijote

Los amigos de Rocinante en tierras de Sosas de Laciana

Los amigos de Rocinante en tierras de Sosas de Laciana

Un día, divagando por mi mente mientras estaba en Babia, me encontré sumergida en la novela caballeresca más famosa de todos los tiempos, aquella que narra las aventuras y desventuras de un ingenioso hidalgo, un tal Don Quijote.

Aquel caballero y su paciente escudero recorrían los caminos en busca de un mundo que para muchos no era más que fruto de su locura, mas en el fondo, ese tipo de locura es contagiosa y a todos nos gusta soñar de vez en cuando y pensar que los sueños también se hacen realidad… así, como si de una ensoñación se tratase, como si fuera Bastian Baltasar Bux en La Historia Interminable, leyendo y leyendo, me di cuenta de que ya no estaba sumergida entre las hojas de papel de un libro, y sí en la villa de los molinos.

Sosas de Laciana, que así se llama el lugar, está situado en un rincón mágico rodeado de montañas y arroyos, salpicado de vestigios que cuentan historias perdidas en tiempos remotos, jalonado de hórreos, ermitas y casas, escudos nobilidarios y una frondosa verde vegetación que cubre cada palmo de tierra envolviendo su patrimonio en una frescura eterna que se mantiene impasible ante el discurrir del tiempo…

Y las huellas de un pasado minero todavía se esconden entre la espesura de sus montes, bajo un manto verde salpicado del color amarillo de las flores de piorno, bajo un manto blanco que cubre con su nieve los tonos verdosos que en primavera han de vestir los robles y demás árboles…

En el otro pueblo de Don Quijote, los molinos no son peligrosos gigantes a los que el valiente caballero plantó batalla, son amables molinos de agua que convertían el grano de los campos en la harina que habría de transformarse en el pan que llevar a la boca para saciar el hambre…

En esta novela caballeresca llena de molinos y montañas, cumbres y arroyos, bosques, hórreos y piedras hechas monumento, no hay batallas que librar y sí mil y una aventuras que disfrutar dejándote llevar por los senderos que atraviesan el Valle de Laciana y que conducen allí donde la propia imaginación no es capaz de conducirte: a un mundo en el que tú eres el protagonista de una historia cuyo escenario se encuentra en Sosas de Laciana.

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9 comentarios so far »

  1. 1

    Carlos said,

    Me encantaría visitar la zona de Villablino…

  2. 3

    tsaciana20 said,

    Muchas gracias por tu comentario! He leído tu relato y me ha parecido muy bonito. Estaré encantada de enviarte alguna foto para que lo ilustres!

    Sigue así, creo que estás creando un blog muy interesante sobre nuestra provincia.

    Feliz 2010 para ti también. Un saludo desde http://tsaciana20mdi.wordpress.com/!

  3. 5

    patrichueck said,

    Mi agradecimiento y mención especial a Amanda, que ha tenido el detalle de ponerse en contacto conmigo para facilitarme la hermosa fotografía de la Braña de Sosas que ilustra el relato.

    Gracias por todo.

  4. 6

    Amanda said,

    Gracias a ti Patricia. Me alegra haber aportado algo a este estupendo blog. Seguiré leyéndote!

    Un saludo ;)!

  5. 7

    Paco said,

    Buen relato Patricia. Puedes usar fotografias de la comarca de Laciana que hay en mi web.
    Un saludo

  6. 8

    […] las minas que se esconden en las profundidades de sus tierras… amigos de Sabero, amigos de Laciana, […]

  7. 9

    […] el norte de la provincia de León hay un mucho de todo, de montañas, de animales, de hórreos y de tranquilidad… de […]


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