El desierto húmedo del Bernesga

Río Bernesga a su paso por la Seca

Río Bernesga a su paso por la Seca

Galopando en el corcel de la lectura hacia el templo de la sabiduría, encontré un lugar, un paraje del que un rey vándalo, un tal Gutamundo, allá por el siglo IV de nuestra era, dejó constancia escrita: “Illa Seku”.

Algo más de cinco siglos después, otro rey, Alfonso III “el Magno”, menciona en su testamento “Illa Seca”, y no se sabe si se trata del mismo lugar que con el paso de centenares de años modificó su nombre para despistar al futuro presente… puede ser… lo que sí sé es que hay un lugar, un pueblito lleno de historia y montaña que se esconde vergonzoso en la grandeza auténtica que se amaga en las cosas pequeñas: La Seca de Alba.

Qué curiosa es la vida, ¿verdad? Estamos llenos de contradicciones: puedo estar triste sin motivo, contenta a pesar de las adversidades, cansada a pesar de haber dormido suficiente o sin sueño a pesar de haber trasnochado, y… ¿sabes qué? no somos los únicos. A los lugares también les pasa lo mismo, así pues… ¿cómo una población puede llamarse La Seca si está mojada? todo tiene su explicación, porque dentro de un terreno húmedo en la ribera del río Bernesga, se construyó un hermoso pueblito en la zona más seca… y ¿qué tiene de especial ese pueblo? pues tiene muchas cosas, pero para mí, lo más curioso es que este pequeño pueblo de labradores, no tenga un sólo templo eclesial, tiene dos.

La ermita de San Blas está dedicada al abogado de los males de garganta que celebra su onomástica el 3 de febrero, cuando cuenta la tradición que empiezan a verse las primeras cigüeñas en la región.

La pequeña iglesia de San Martín está dedicada al patrono de los caminantes y peatones; caminantes que pasaban por el pueblo en forma de peregrinos hacia o desde la Catedral de San Salvador en Oviedo con destino final en Santiago de Compostela. Y en su interior, la imagen de San Martín compartiendo el manto con un mendigo… qué bonito, ¿verdad? solidaridad y hermandad reflejadas en una imagen que el paso de los años no ha podido borrar…

Y a las afueras, rodeado de verdor y frescor, el Fresnín, donde el Bernesga se da una pequeña tregua en su descenso hacía su unión con el Torío y te permite chapuzarte en sus aguas transparentes y vivas… ¡ay! ¡qué placer! un lugar tranquilo, alejado del mundanal ruido, rodeado de montañas y vivo, muy vivo.

Me voy de excursión a la Seca antes de que alguien más la descubra, ¿vienes conmigo?

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2 comentarios so far »

  1. 1

    patrichueck said,

    Mi agradecimiento personal a Alfredo, que tanto hace por León desde su pequeña morada en internet: gracias por toda la formación e información y por la hermosa fotografía que ilustra el relato.

    Tu pueblo es muy bonito. Felicidades por tener semejante pequeña patria.

  2. 2

    Carlos said,

    Tiene que ser muy tranquilo ese pueblo cercano a Valsemana, y además, de fácil acceso (la carretera que lo atraviesa va paralela a la ruta de Oviedo por Pajares).


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