En la cocina de horno

Horno en el que se cocinaba el pan en la provincia de León

Horno de pan en Priaranza de la Valduerna

¿Sabes una cosa? Cada continente tiene su propio cereal rey: América, el maíz; África, el mijo; Asia, el arroz… y Europa, el trigo. Es cierto que hay muchos otros, pero ¿qué haríamos sin el trigo? nuestra dieta no sería la misma, y por ende, nosotros tampoco.

Llanuras y campos plagados de un color verde claro en primavera, y llega el verano y el color se vuelve de un amarillo blanquecino que convierte el paisaje en un mar de doradas praderas llenas de vida y cereal: es el grano del que tanto hablan los evangelios, ese grano que cae a tierra y muere, y luego crece y da fruto… y en los campos de trigales, el trigo da mucho fruto: ese fruto que hay que recoger con la llegada del mes de julio, cuando toca segar y trillar, separando el grano de la paja, y luego empaquetar en forma de alpacas o fardos por un lado y en sacos cargados de semillas por otro.

Hace ya algún tiempo, no demasiado, cuando la hoz y la guadaña eran las protagonistas de este ritual ancestral, había un lugar en el que el grano daba un fruto diferente y se convertía en una nueva cosecha.

El grano de trigo, hecho harina, con un poco de agua, sal, algo de urmiento o levadura y mucha maña al amasar, daba forma a la redondez de una hogaza, y luego, sumergido en el calor de una pequeña cueva, se cocinaba, con paciencia y buen hacer, el alimento con el que acompañar los duros quehaceres de la cotidianidad.

En un rincón del hogar, en un pedazo del espacio que compartimos con nuestra propia historia, está, rodeado de la negrura del hollín, del color oscuro que han impregnado en las paredes el humo y el calor de una cocción, el lugar en el que se cocinaba una de esas recetas con sabor a tradición, uno de esos alimentos que comer con todo: con chorizo o con cecina, con la nata de esa leche recién ordeñada espolvoreada de azúcar, ummm, ¡qué rico!… ese manjar sencillo con el que hacer sopas de leche o sopas de ajo, acompañar el cocido…

El pan hace mucho que está ahí, hace mucho que está aquí, y ahora vamos a comprarlo a la panadería, o se lo cogemos al panadero cuando lo lleva al pueblo en su furgoneta, el pan sigue sabiendo a blanco y a tostado, a integral o sin sal, el pan sigue sabiendo a tradición, y cuando entro en la cocina de horno y la veo descansado de sus ajetreados días de labor, pienso que, quién sabe, tal vez algún día, pueda ser yo misma la que se ponga manos a la obra y haga el pan como siempre lo hizo mi abuela.

Anuncios

10 comentarios so far »

  1. 1

    patrichueck said,

    Quisiera agradecer a Amparo Astorgano Abajo que me haya hecho llegar la fotografía que ilustra el relato.

    La foto muestra el viejo horno en el que su abuela cocía el pan, en Priaranza de la Valduerna, León.

  2. 2

    Wuuuuau…, Amparo…, que guadado se lo tenia…, enhorabuena a ti y a ella…, ya sabes donde va a ir a parar el escrito, ¿no?, luego te paso el enlace…

  3. 3

    Amparo said,

    SIN NINGUNA DUDA MI ABUELA SE SENTIRÁ MUY ORGULLOSA DESDE DONDE ESTÉ, VIENDO SU HORNO Y EL HERMOSO RELATO QUE TE HA INSPIRADO.
    EN SU NOMBRE Y EN EL MÍO, TE DAMOS LAS GRACIAS.

  4. 7

    Jose Maria said,

    Ah… la cocina de horno, EL HORNO DE AMASAR…desde que nací, al igual que tu padre, ése era el origen de donde salía nuestro principal alimento, el que acompañaba al chorizo, al jamón, al tocino, con el que se migaban las sopas para el desayuno obligado de SOPAS DE AJO, en fin, era todo un rito. Primero buscar las ilagas a la cuesta, con ellas se prendía el fuego, se calentaba el horno, con una pala de mango largo se introducía la masa elaborada en la MASERA… una tarde dedicada a hacer el pan, el cual, al salir llenaba un arca de las grandes de madera y teníamos ya para al menos 15 dias con esas hogazas grandes… Hoy día donde más maseras hay es en Hostal de San Marcos donde están convertidas en objetos de adorno por todas partes.

    Un abrazo
    J.Mari

  5. 8

    […] de Ponferrada y el de Valencia de don Juan; y pienso en patrimonio y se pasean por mi mente la cocina de horno y el carro que tiraban los bueyes, el arado y el […]

  6. 9

    Pablo González said,

    Las cocinas de horno, los hornos en sí, siempre fueron fuente de historias de ricos alimentos, en la de mi casa se alternaban ambutidos con patatas, ya no conocí como se hacía el pan hasta hace pocos años y en un blog le dediqué una entrada este maravilloso acontecimiento: EL PAN.
    http://lachanadelbierzo.blogspot.com/2009/08/un-dia-en-el-horno-de-la-chana.html.
    Gracias por tus post, gracias

  7. 10

    Carmela said,

    ¡¡Qué bonito relato!!, me ha encantado. Patricia, en cuanto pueda te mando la foto de mi abuela y te cuento.

    Ahora ya no tengo más tiempo, pero en cuanto pueda, vuelvo y me recorro tu blog.

    Te dejo la dirección de mi blog sobre Castrillo de los Polvazares (toda mi familia es de allí) http://castrillodelospolvazares2008.blogspot.com/

    Amparo!, nos vamos encontrando por todas las páginas leonesas, jeeje.

    Un saludo desde Cádiz.


Comment RSS · TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: