La frontera sin límite

Al norte de la provincia de León: Babia, y en ella: Torrestío. Algo más al norte, los lagos de Saliencia, en territorio de Asturias.

Las fronteras sin límite de la primavera

Cuando la primavera se afianzaba y los rebecos caminaban entre el verdor de los montes, hice un viaje a la Badabia real, ¿o tal vez era la Badabia mítica? no lo sé…

Allá donde las fronteras se funden entre el pasado y el presente, allá donde los límites los marca un cartel ajeno a una realidad que se impone sobre papeles firmados en algún despacho de un lugar extraño, está la historia de mil amores e invasiones, de mil caminos y excursiones…

Cuando la primavera se afianzaba y la nieve era ya sólo un recuerdo en forma de rescoldo de lo que el largo y duro invierno había dejado a su paso… llegué a Torrestío, y desde allí, caminé montaña arriba, y vi vacas y caballos, ¡y estaban tan tranquilos! y vi mastines ¡y qué mastines! grandes, muy grandes, y quedé sorprendida…

Cuando la primavera se afianzaba, caminé y descubrí, canté y conversé, y salieron a mi encuentro flores de mil colores y formas, insectos de diferentes tamaños, y hasta el agua quiso decirme  -“¡Hola!, ¡Bienvenida! Te estábamos esperando…”-, en cada uno de los arroyos y ríos que se cruzaron en mi camino, y… ¿sabes qué? Me sorprendí.

Cometí una de esas locuras que te mantiene joven por siempre, y con ropa de deporte y una mochila, jugué a ser niña, y descubrí que aún soy ágil, y puedo caminar sobre las piedras, y… ¿sabes qué? hasta truchas vi, ranas y sapos encontré, y hasta un pequeño rebeco, muy pequeño, me regaló una brizna de alegría con su presencia inocente y feliz, y junto a él, una madre cautelosa y paciente, acompañando los primeros pasos de su retoño.

Cuando la primavera se afianzaba y el verano ya se intuía, entendí porqué los reyes de León se olvidaban del mundo y sus males en aquel rincón del planeta, y no sé si pensé o sólo sentí que aquel maravilloso lugar ya formaba parte de mi historia, ya formaba parte de mí.

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6 comentarios so far »

  1. 1

    Patrichueck said,

    Fue todo un placer compartir una tarde en Babia con el guerrero sin espada que me acompañó.

  2. 2

    Pablo González Rodríguez said,

    Así es Babia, lugar para perderse y cautivarte. Cargaste bien la mochila de nuestro León y se nota.
    Gracias por tus post, muy, pero muy bonitos.

  3. 3

    […] primavera ¡tan bonita! bonita como las cascadas que vi aquella tarde en Torrestío, o como aquel rebeco que daba sus primeros pasos; una noche preciosa y tranquila… no se oía nada… bueno, […]

  4. 4

    […] la costumbre y la naturaleza se relacionan, aparecen cosas muy curiosas. Curiosas como un hórreo bajo el que se resguarda un coche, como un avión volando junto a las montañas o como una vaca […]

  5. 5

    […] sueño, una realidad, una frontera sin límite plagada de vida, hórreos y animales y un solo pueblo: […]

  6. 6

    […] Quizá, si te concedes el placer de descubrir los pequeños detalles sin esperar nada a cambio, consigas dar con una leyenda viva y mítica, tan mítica como la Badabia fantástica, tan fabulosa como el osado Babieca, tan real como la sublime hermosura de Babia. […]


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