Entre montañas, hórreos y vacas

En el norte de la provincia de León, muy cerca de la frontera con Asturias, está Torrebarrio, y en él, la naturaleza se relaja regalando belleza sin fin. Babia. León.

Doña vaca disfrutando de un paseo

  

¿Alguna vez te has preguntado qué pensarán los animales? Me encantaría saberlo…    

Ellos viven en su mundo, ajenos a las ambiciones humanas, a la riqueza y el poder, viven una vida tranquila, sin prisas ni preocupaciones antes de tiempo, y pienso… que quizá debiéramos aprender.    

Ya sé que suena extraño pero… ¿y si las montañas hablaran? ¿qué dirían? no estoy segura, pero probablemente contemplarían nuestras idas y venidas y sentenciarían que estamos todos un poco locos, que en lugar de encerrarnos en la tristeza cuando las cosas no son como quisiéramos, deberíamos salir a pasear, hacer un hueco en nuestra vida para nosotros mismos y respirar aire puro, el mismo aire que respiran los animales allá donde ellas construyen el paisaje.    

Montañas, animales, y hórreos:  yo conozco un lugar plagado de esos tres elementos.    

En el norte de la provincia de León hay un mucho de todo, de montañas, de animales, de hórreos y de tranquilidad… de paz…    

Estoy pensando en todo esto que te cuento y sonrío… ¿cómo no? y es que no entiendo mucho cómo a veces no descubrimos que la mejor medicina para un alma cansada es contemplar la Creación, el mundo tangible que habla sin palabras de aquello que no es tangible y que la mayoría intuímos sin tener muy claro qué forma, color o nombre otorgarle.    

Cuando la modernidad, la costumbre y la naturaleza se relacionan, aparecen cosas muy curiosas. Curiosas como un hórreo bajo el que se resguarda un coche, como un avión volando junto a las montañas o como una vaca caminando por el asfalto, ajena al coche que va tras de ella, y en el que voy yo.    

Cuida mucho de este mundo para que, cuando lleguen los que amarás con todo tu ser, puedan disfrutar de las mismas maravillas que disfrutas tú.

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5 comentarios so far »

  1. 1

    teresaypedro said,

    Me has trasportado a mis quince, veinte años, cuando yo caminaba cuatro kilometros, por carretera, con una manada vacas sueltas, montado en una burra, con una perra loba, que era la encargada de que no se salieran. Estaba todo el día con ellas. Por la tarde, hacía el mismo recorrido a la inversa. Parece que fue ayer, tengo sesenta y ocho, calcula. Hoy eso parece imposible. Gracias por traerme recuerdos de juventud.

  2. 3

    […] las montañas hablaran, ¿qué dirían? ¿y si lo hicieran las piedras? a veces las piedras también […]

  3. 4

    […] sueño, una realidad, una frontera sin límite plagada de vida, hórreos y animales y un solo pueblo: […]

  4. 5

    […] Trasladado al disipado horizonte de la Alta Edad Media, encontramos un caballo fuerte y resistente, un caballo ágil y elegante, y con un nombre que recuerda un origen gravado a fuego en el espíritu libre y poderoso de la raza asturcona: Babia.   […]


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