Desde Málaga

Mi mágico León: hijas de Antonio en Quintana y Congosto, en León. Turismo rural.

Recordando desde el cariño

-“Necesito pensar, escudriñar tu corazón y encontrar lo que esconde”-, eso es lo que le dije, y así fue.

Con una canción de fondo, una canción en inglés que habla de cosas muy similares, me puse a pensar, cerré los ojos un momento, y en seguida me puse a sonreír…

Desde Málaga hay siempre un recuerdo cargado de infinitud de recuerdos, de palabras calladas en el silencio de una mente que no es capaz de contar lo que siente, quizá prefiera demostrarlo con insistencia y perseverancia, buscando el relato que hable de paseos en bici, en moto, o a pie, pero con la chaqueta no muy lejos, siempre…

Desde Málaga se alza el recuerdo de los sentidos, del gusto y el olfato que hacen la boca agua cuando la palabra cecina se aparece en la mente, ¡y si sólo fuera cecina! la cecina, el chorizo y la ternera de Filiel, el jamón de Esteban de Torneros de Jamuz,… que fíjate cómo son las cosas, al principio resultaba muy fuerte y ahora… hasta tierras andaluzas llega la intensidad de su sabor.

El buen comer, el buen beber, las ancas de rana de LaBañeza y el vino del Bierzo, y hubo un tiempo en que, en los bares de Quintana y Congosto no ponían aperitivo, un día empezaron poniendo cacahuetes y al final, tapas de cocina, mmm… ¡callos! ¡y qué callos! como para comer uno en casa, ¿verdad, Antonio?

Desde algunos kilómetros más allá, desde la lejanía cercana del sur, a veces, se escapa el deseo de salir a por setas y pasear abrigado en las tardes frías, cuando el calor sólo se encuentra en casa y las estrellas brillan en la frialdad limpia del ambiente celestial, y entonces, regresar al hogar con la cabeza fresca y el bigote congelado, respirando ese aire tan bueno que tanto se echa de menos..

Misión imposible, ¿verdad? Definir Quintana y Congosto en una sola palabra es imposible sin dejar matices en el tintero, pero se me ocurre una frase para no dejar matiz alguno por sentir, esta frase, tu frase: -“Disfrutar de los coloretes que tenían mis hijos, lo sanos y felices que fueron”-.

Porque Quintana y Congosto es uno de esos lugares en los que ser feliz no es difícil… ¡Bienvenido, Antonio!, siempre bienvenido a Quintana y Congosto.

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3 comentarios so far »

  1. 1

    Patrichueck said,

    Espero que te guste, Antonio.

    • 2

      antonio maria caliz caracuel said,

      Emotiva narración hecha con la delicadeza y el arte de la prosa hecha poesía;,Patricia tu relato me ha llegado al corazón ¡Que sorpresa!,y por unos momentos me han trasladado a Quintana y Congosto,la tendré conmigo SEMPER
      !Muchísimas GRACIAS.

  2. 3

    rosana said,

    me ha emocionado Patri!!! es un relato precioso, Antonio seguro que se siente orgulloso, un beso y gracias por ser asi


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