Mirando al cielo

Mi mágico León: atardecer en Cifuentes de Rueda, León

Esperando maravillas

Anoche miraba al cielo, a un cielo cargado de estrellas, de luces blancas que a lo lejos observan los sueños e inquietudes, que iluminan los senderos de aquellas almas buenas que siempre nos acompañan.

Anoche miraba el cielo y pensaba en miradas de otros tiempos, compartiendo agua bañando flores, y volvía a sentir que el amor no tiene fecha de caducidad, que los años no lo borran, lo dejan dormido, sumido en un letargo apacible, porque el amor también se cansa de llorar, y de sufrir, pero como es de verdad, no se apaga, no se rinde, no desaparece, como el sol, como la luna, como las estrellas…

Anoche escuchaba la voz de un corazón que hablaba sin voz, desde la tristeza profunda de una soledad que hiere, y sólo deseaba abrazar esa amargura, porque sé que, en el fondo, es sólo la esperanza dolida de un alma que intenta construir un puzzle con una imagen preciosa, pero las piezas por separado confunden, desorientan, desaniman, y lograr unirlas parece imposible.

Mirando al cielo, el astro rey domina las alturas, y se me antoja increíble que en algún momento esa luz intensa pueda desaparecer, que en algún momento, ese calor sofocante vaya a diluirse en la suavidad oscura de una noche donde los sueños se hacen realidad.

Cuando la estrella del día duerma en la tranquilidad honrada de las cosas bien hechas, vendrán las luces del firmamento y dibujarán siluetas de fantasías recorriendo el infinito.

Cuando la luz incandescente se vuelva tenue y delicada, las lágrimas de San Lorenzo empezarán a hacer acto de presencia, y mirando al cielo, sabrás, entenderás, que no estás sola, que nunca estás sola, que las distancias son sólo espacio y tiempo, porque salvando esos dos obstáculos, los abrazos, las sensaciones, la piel erizada y la sonrisa en los labios, aparecen y no se van, como una imagen, como un recuerdo, como la esperanza hecha estrella que esta noche, como tantas otras, espera su oportunidad para dibujar la ruta hacia un nuevo amanecer.

Cifuentes, espera, tú sólo espera, déjate mimar y disfruta…

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9 comentarios so far »

  1. 1

    Patrichueck said,

    Si las cosas que valen la pena fueran fáciles, todo el mundo las haría. No te rindas, ninfa de los bosques.

  2. 2

    FERNANDO MANZANO RUIZ. said,

    “….la piel erizada y la sonrisa en los labios…”
    Así es como me he quedado leyendo este hermoso relato.
    ¿He dicho hermoso?. Este adjetivo es demasiado pobre para calificar lo que acabo de sentir.
    PATRICIA te has superado. !Parece imposible!. !LO HAS VUELTO A HACER!.
    GRACIAS, MIL GRACIAS, UN MILLÓN DE GRACIAS.
    “…la piel erizada y la sonrisa en los labios…”.

  3. 4

    Marisa González said,

    Es tremendamente emotivo, es precioso!!

  4. 6

    teresaypedro said,

    Estas noches, hemos estado en el DEPOSITO DEL AGUA, con nietos, nietas, otros familiares y mucha juventud bulliciosa que alegra la noche. Ha pasado alguna estrella luminosa y rapida. Como no podia ser menos, también visitamos el cementerio, hay luces esteriores e interiores, sobre todo para los que tenemos en él raices. Un fuerte abrazo.

  5. 9

    […] Cifuentes, también he recordado que una parte de mí es tuya, que siempre lo será, y tú, pueblo querido, […]


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