Desaparecer

Mi mágico León: Puerto de Vegarada. León. Turismo natural. Turismo rural. Turismo de nieve.

Respirando libertad

Desaparecer en un mundo de felicidad mullida en silencios con sabor a frío limpio, joven, renovado, transparente…

Envolverse en las nieves que Vegarada conserva como los recuerdos queridos de aquella niñez de padres y abuelos, en la que eras aquel pitufo, aquella muñeca llena de ocurrencias inocentes y aventureras, ¡así se conservan la nieve y sus estampas!

Alejada del ruido lleno de números y estadísticas, de ordenadores, fogones, sartenes y estropajos; alejada del estrés y el cansancio que se lleva la alegría pícara y sonriente de los buenos ratos, está la blancura bella de esa dama de porcelana que muchos contemplamos atónitos, alucinando ante la suavidad de sus copos cubriendo las preocupaciones del alma, alejando los refunfuños de aquellos que no entienden nada, que no escuchan, que se amargan a ratos la existencia.

Desaparecer entre la maravilla nevada del paisaje leonés y pensar… pensar en antes y ahora, pensar en lo que vendrá, que será bueno, seguro, solo hay que desearlo con todo el alma, cambiar el ceño fruncido por una sonrisa en los labios, y… es tan fácil…

Allá arriba, tan cerca del cielo, tan cerca de la eternidad, tan cerca de los sueños hechos realidad y tan libre…

Vegarada, mi bello puerto de montaña, la cuna del chispeante Curueño, el Monte Parnaso de tantos leoneses de nacimiento y corazón, un monte perdido en la grandeza maravillosa de las estaciones, de los colores, de las fantasías de aquella niñez que nunca se fue del todo, porque aquel pitufo, aquella muñeca graciosa, sigue en ti.

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3 comentarios so far »

  1. 1

    Patrichueck said,

    Quiero dedicar este relato al genial autor de ésta y tantas otras fotografías que ilustran este blog. A J.C. Fdez.

  2. 2

    Maria said,

    Precioso como siempre, poesia pura, aunque soy del Omaña cualquier paisaje de León lo siento como propio.
    Gracias.

  3. 3

    […] nace el mítico Curueño, tan pequeño, tan escurridizo, que silenciosamente brota de la tierra en Vegarada y va caminando sinuosamente, como se hace en la vida misma, donde cada segundo cuenta, donde cada […]


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