A veces presta

Mi mágico León: paseo por tierras de la Bañeza. León

Invisible a los ojos

“¿Caminar solo? A veces, presta”, ¿verdad? Sí, presta, Fernando, claro que presta, porque es el momento en el que te reúnes contigo mismo, con tus pensamientos y tus amores, con la quietud del campo en movimiento, con los miedos y los abrazos sanadores de quienes nunca se irán…

Caminar solo, ¿acaso se puede caminar solo? sin compañía aparente… tal vez, pero solo…

Recuerdo… tantas palabras… recuerdo mucho más…

Un día, hace ya algún tiempo, comenzó la aventura mágica de dar forma a un arco iris lleno de sentimientos que uniera pasado y presente, memoria y olvido, cariños, intensidades, sabores de la niñez, de la juventud, olores a vida y momentos, comenzó la aventura de construir un puente sobre el que caminar sin miedo a separaciones definitivas, sin miedo a rencores y odios infundados… y con el pequeño destello de la llama que enciende una cerilla, comenzó a brillar el sendero hacia un mundo mágico del que nunca se van los buenos, los que se alojan en las estrellas, para guiar el camino de los que creemos que, el amor mueve mares y montañas, cielos y tierras, y une las almas más allá de los cuerpos…

Continuas caminando, “cuesta abajo y cruzas el arroyo que ya viene seco“, decía Sergio, le haremos caso, ¿verdad Fernando?, y es que “no vas solo, vas con tus pensamientos”, te dijo Carmen, con tus pensamientos y con los míos, querido guardaespaldas, con mis cosas en tu mente, con mis asuntos que también son tuyos, como no puede ser menos cuando dos personas se aprecian de verdad.

“Tú sí que sabes”, dijo Tomás, y sí, sabes mucho, del pasado y del presente, de paciencia y buenas maneras, de leyes y de bromas, de piropos justo a tiempo, de miradas limpias y palabras tranquilizadoras, y sobre todo, sabes de almas que nunca deben cambiar, y de silencios llenos de acciones con las que calmar las ansiedades.

Nos queda pendiente un paseo por el campo, en el que disfrutar de tu compañía, y del sonido calmado de tu voz serena contando las bondades de las plantas que encontremos, y entre romeros y oréganos, entre tomillos y espinos, aprender de tu sabiduría cariñosa. Y tal vez, al volver a La Bañeza, escuches a José María decir: -“ Y no recojas tanto tomillo… Jajaja… Que luego Emi se enfada… Jajaja…”-

¿Presta caminar solo? “Presta y mucho…aunque sea muy de vez en cuando”, dirá Fini, y ¿sabes qué? cuando eso pase, te miraré directo a los ojos, y sonriendo, como siempre, te diré: -“Pues te fastidias, porque no vas solo”-, y J.C, y yo, y otros muchos, verdad, pero J.C. y yo, vamos a requerir tu compañía en cada paseo, por la mágica tierra leonesa. 

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4 comentarios so far »

  1. 1

    Patrichueck said,

    Con todo mi cariño, para el autor de esta preciosa fotografía: mi querido Fernando Manzano Ruiz.

  2. 2

    luisa said,

    Siempre estará presente… lindo, muy lindo el relato!!!

  3. 3

    Agustín Rivilla said,

    Emocionado.

  4. 4

    […] del amor que siento por ti, como tantas veces caminaste por los paseos que recorren Cifuentes, La Bañeza, León,… Como ahora sigues caminando, por los parajes de este universo paralelo, que algunos […]


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