Nana de otoño

Mi mágico León: atardecer, amanecer de otoño en el Páramo, León.

Diáfana melodía

A veces la tierra calla, ciertamente, calla cuando prefiere guardar en su corazón lo que la voz no es capaz de expresar, porque las emociones van más allá del presente, se pasean por los recuerdos y se confunden entre realidades y deseos.

A veces la tierra duerme, entre el frío y el silencio, entre colores cálidos que anuncian un nuevo amanecer, entre tonalidades amables que presentan la llegada de un nuevo anochecer, donde el firmamento, salpicado de destellos blanquecidos, adorna de luces, los campos y sus siluetas.

Qué difícil es hablar cuando las emociones se agolpan en el corazón de la garganta, cuando la humedad se reúne sobre las pupilas y promete escaparse por las comisuras de los ojos…

Y qué fácil, qué fácil echarte de menos, con esa mirada limpia tan llena de buenos sentimientos, y esa voz tan leonesa, tan bella y sincera, tan delicada y fuerte, como la persona que destila su esencia con el sonido de la misma.

A veces la tierra calla porque añora, porque prefiere dormir a ratos para contemplarte en las estrellas, prefiere divisar el brillo de tu mirada salpicada en el firmamento, mirar desde los mismos campos que recorriste buscando orégano y romero, regalando picardías y buenos momentos…

Silencio… suena el murmullo de una nana enredada en la suavidad del viento frío, mientras cae la helada sobre los montes, sobre las eras y los pueblos…

Suena el tarareo de una canción de cuna, y entre el sopor de una ilusión, duerme la sonrisa feliz de la Bañeza al bailar sobre las olas de una mar de sueños…

Se oye el cantar callado de la melodía de una emoción eterna, y en el contacto cariñoso de la piel que envuelve tu corazón, se relaja Cifuentes al encontrarte entre sus lares…

Duermen el Páramo y el Curueño, sueñan el Esla y el Órbigo, y más allá de lo tangible, allá donde se dibuja la fuerza que mueve los corazones, estás tú, cariño mío, estoy yo, cariño tuyo, donde la magia ilumina el descanso y la felicidad marca el camino.

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5 comentarios so far »

  1. 1

    Patrichueck said,

    Alfredo García Vázquez es el genial autor de esta preciosa fotografía.

  2. 2

    agustín said,

    Preciosa la fotografía y precioso el texto.

  3. 3

    Natividad. said,

    Que hermoso ,gracias por hacerme sentir infinitamente transportada en esos valles !!!!!!!!!

  4. 4

    BORJA said,

    uauuu.. ME ENCANTA

  5. 5

    TERESA Y PEDRO said,

    Me veia recogiendo setas por el Molino de la Griega, en el comienzo del invierno,sereno, dulce, tal como nos lo presentas.Gracias.Un fuerte abrazo especial de NAVIDAD.


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