Magia lunera

Mi mágico León: la luna salpica la mañana de León. España.

Amanece luna

Como esa luna lunera que siempre está, como el sabor de los buenos recuerdos que dibujan una sonrisa en los labios, como tu mirada en la mía, como las sensaciones bonitas, así yace la nieve sobre los campos y los montes, maquillando los paisajes de viajes, sin moverse del mismo lugar.

Las notas de una melodía suceden a la de otra, y de alguna manera, desaparecen los minutos que han atravesado los años y volvemos a estar en aquel lugar, en aquel momento, y la voz de tu corazón traspasa las distancias, engarzándose en la pureza blanca de esa nieve hermosa que este año ha decidido conquistar el mundo.

Blancura, la del brillo de Selene encandilando el firmamento, sin miedos, sin cordura, con la locura desenfrenadamente serena de quien es feliz; y en la soledad acompañada del cielo y la tierra danzando hasta el infinito, aparecen las letras en el pentagrama de esta canción de música invisible.

-“¡Qué frío!”- dice la piel mientras el corazón arde de pasiones encendidas; -“¡Cómo te quiero!”- siente la fantasía cuando vuelve a despertar… y prefiero seguir soñando, sin reproches, intentando amanecer llena de luz y carcajadas,  llenando los pulmones del sabor de aquellos besos…

Como esa luna lunera que siempre está, como el viento meciendo las ramas de los árboles a lado y lado del Atlántico, como las estrellas y las oraciones a media voz, como el alma a punto de escapar por la mirada, por la humedad de los labios entreabiertos, como esa conexión que hace de la sinceridad más absoluta su lenguaje honesto…

Como nosotros, como nosotras, como esas palabras que tan bien suenan, uniendo dos almas en una expresión, como tú, como yo, como ese -“Te quiero“-, como mi Mágico León, y su nieve y sus montañas, y la capacidad maravillosa de volverse a levantar, de no rendirse, de darle fuerte a la vida con la mejor de las sonrisas…

Como siempre, querido invierno, querida primavera, ¿qué sería del uno sin el otro? Aquí estoy, esperando disfrutar de cada instante, de cada una de las briznas de esa intensidad fantástica con la que hechizáis el país de los sueños en el que habito, donde la magia recorre los rincones y los imposibles se tornan posibles…

Porque hay magia, ilusiones, canciones y guitarras, secretos guardados y despedidas que convertir en reencuentros, porque tierras hay muchas, pero como la de mis sueños, como la de los fríos azucarados, la nata untada en el pan de hogaza y las campanadas llamando a misa, como esa tierra mágica, no hay otra, querido mío, querida mía…

León, Mi mágico León, mi perseverante y eterno León… donde las estrellas se pueden tocar desde las atalayas de los sueños, y tú y yo siempre seremos: tú y yo.

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2 comentarios so far »

  1. 1

    Patrichueck said,

    Pedro Fernández es el autor de esta mágica fotografía.

  2. 2

    Patrichueck said,

    A veces la vida te sorprende, como si todo fuera por algo, como si Alguien estuviera siempre pendiente, ¿será porque es así?


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