Verano

Mi mágico León: amapolas en Villaestrigo. El Páramo. León.

Besos florales

Verano, me gusta el verano: con sus calores durante el día y sus frescuras al final de la tarde, cuando se acerca la noche, cuando llega la noche, cuando despunta la madruga y se funde en el candor de un nuevo amanecer.

Verano, me gusta el verano, y esas canciones que hablan de bicicletas, amores, lugares lejanos y sensualidades, y es que… huelen a risas y reencuentros, a nuevos comienzos y oportunidades…

Dicen que la primavera, la sangre altera… con razón… llega el verano y unos y otros llegamos con la sangre alterada, y aunque a ratos te enfadas, te entristeces, te cansas y desencantas, luego, miras por la ventana, y a fuera está Lorenzo brillando con toda las ganas, y piensas… ¡qué calor! ¡qué ganas tenía de decir eso! ¡qué calor!

Y ahora toca lo que toca: chapuzones en el agua fresca, paseos al anochecer, noches estrelladas bajo las que tumbarse para divisar los presentes del mañana, amapolas salpicando campos dorados, besos por aquí, besos por allí… abuelos, tíos, primos… abuelas, tías, primas… y aventuras arriba y abajo, jugar a pi, a cuba libre, a… polis y cacos… ¿a qué jugamos?

No sé tú, pero yo, entre beso y beso, entre espiga y espiga, voy a jugar a encontrar novelas escondidas en las amapolas de Mi mágico León, ¿empezamos por Villaestrigo?

Comments (3) »

Pensamientos revoltosos

Mi mágico León: cascada Los Forfogones, Cofiñal. León.

Travesuras acuáticas

La fuerza de un pensamiento que mueve el mundo, creo que no hay mejor definición: el mundo.

Un mundo que está esperando a ser modelado según las expectativas que pongas en él, y las sonrisas y las determinaciones, a veces serias, a veces distraídas, a veces sonrientes envueltas en abrazos,…

El mundo y multitud de gotas reunidas en caudales formando lagos, ríos, mares y arroyos, deslizándose por las sinuosidades que recorren los montes y los rincones, dejándote soñar un rato, y aunque luego tengas que despertar y darte de bruces contra una realidad que no siempre es lo que deseas, al final, el sueño es un soplo de aire fresco que te llena de ilusiones y esperanzas, que te permite mirarte al espejo y descubrir de nuevo la sensualidad de tus labios rosados, y la mirada profundamente inocente y limpia, que, a ratos, juega a ser pícara y divertida, aunque la realidad siga ahí fuera.

El mundo y la frescura trepidante de la travesura alegre de los Forfogones, junto a Cofiñal, y los pensamientos convulsos revolviéndose entre las corrientes que descienden de las montañas, y entre líquenes, musgos y árboles, se pasean las ninfas a escondidas, sonriendo mientras un pequeño arco iris, aparece a los pies de la cascada.

Pensamientos que recorren la mente una y otra vez, revoltosos, ¿será posible que no puedan quedarse quietos? Y no sé, parece que no son demasiado obedientes a la voluntad, porque, a ratos, vuelves a pillarles con las manos en la masa, despistados, en los rápidos de Los Forfogones.

Comments (3) »

Decisiones

Mi mágico León: primavera en Villacidayo, León. Tierras de León.

Permisos floridos

¿Será cosa de la primavera? A veces toca decidir: decidir arriesgar, mantenerse, decidir ser apasionado, o tal vez racional, decidir… En realidad, siempre toca decidir: a veces de forma consciente, otras de manera inconsciente, pero al fin, siempre toca decantarse por una opción u otra, u otra más, el mundo es tan grande, la vida tan corta, y hay tantas posibilidades… Y, por una vez, decidir darse una tregua, como el frío una mañana de invierno, ¿por qué no? si él puede dejarse llevar y calentarse al cobijo del astro rey, seguro que se puede, de vez en cuando, ir un poco en contra de la inercia que marca la vida, y permitirse algún capricho… Caprichos, como las abejas recolectando polen, como las gotas de rocío acariciando la hierba, como las flores inundando las ramas… Decidir conectar con un mismo y alinear alma, mente y corazón; ser honesto con los anhelos y enamorarse de los aromas y los colores pintando pétalos; y disfrutar… Caminar tranquilamente, sin agobios, sin prisa, por el lugar donde el aire se encalleja, y escuchar, a la dama de la familia, hablar del convento, y decidir… Decidir vivir, decidir respirar y sonreír, decidir sentirse protegida, al abrigo de la primavera, en la compañía de Villacidayo, el pueblo en el que, el cariño, sabe a Gloria.

Leave a comment »

Sorpresas inesperadas

Mi mágico León: primavera mágica a su paso por Villacidayo. León. Turismo rural.

¡Sorpresa!

Era una mañana de primavera, ¿o tal vez no? Sí, sí lo era, era un día lleno de sol, de luz y color, y algo de frío, ¿por qué negarlo? Cuando soplaba el aire desde Peñacorada, y había que tapar un poco el cuello, no sea que se le escapase algún besillo travieso y se quedase enganchado varios días, a pesar de la bufanda, o el pañuelo… 

Era una tarde de primavera, cuando los árboles se relajaban a la vera del berzal, y las palabras insolentes y fuera de lugar, se diluían en la tranquilidad de los minutos convertidos en poesía, silenciosa, pero poesía al fin… 

La primavera, sus flores, y sus sorpresas, inesperadas, por supuesto, ¿cómo si no podrían ser sorpresas? 

Sorpresas llenas de risas y complicidades revoltosas, ¿será posible? Y sí, parece que sí, que es posible cerrar los ojos y dejarse llevar… aunque sea sólo un rato, en el que casi todo vale, casi… 

Villacidayo y la belleza del cofre que esconde mis secretos más personales, Villacidayo y la certeza de una mirada que da la cara siendo honesta, Villacidayo y el cariño que hace sonreír a la vera del Esla… 

Y que no se cele mi querido Cifuentes, con su millar de fuentes escondidas, con mis recuerdos enraizados en los chopos que algún desaprensivo taló… no importa, otros se plantarán de nuevo y se alzarán mirando al cielo, con el orgullo de ser los dueños de una justicia que ha de llegar. 

Y es tan bella mi rivera… 

Con Villacidayo, Cifuentes, de Rueda, por supuesto, y Quintanas, con ese, sí, aunque el nombre oficial no lleve esa consonante, pero parece que si uno lo dice sin ese, no es el mismo pueblo, ¿verdad? 

Cavite, Cifuentes, Quintanas… las sonrisas, las miradas limpias, las bobadas, las risas, y la sensación de sentirse querida en lo más profundo, en un lugar donde la magia se hace presente, en el aquí y el ahora…

Preciosa y mágica primavera, llena de luz y color, donde los besos suenan en cualquier rincón y la fantasía vuela libre y feliz…  

Comments (3) »

Llegó

Comments (4) »

Estás

Mi_magico_Leon_Campos_de_Cifuentes_de_Rueda_en_otono_Leon

Presencia intangible

Allí, estás allí, en ese aire puro y limpio que envuelve las montañas y los campos, y los llena de paz y silencio…

Caminar entre descampados poblados de vida serena, entre amapolas que aún no asomaron sobre la tierra, y espigas que todavía no despuntaron en las parcelas; caminar y escuchar al viento quieto, esperar a que te distraigas, para, cuando menos lo esperes, revolverte las ideas y recordarte que allí, el dueño de las sensaciones, de la piel erizada o los mofletes colorados, es él.

Disfrutar de tu presencia es como… descubrir el aroma de mi perfume favorito en el ambiente, y entonces, respirar profundamente, cerrando los ojos, para concentrarme en cada partícula de olor, y empaparme de las sensaciones, para que no se escapen, cuando suelte esa bocanada de aire que se ha paseado por mi interior…

Pasar de lo racional a lo irracional, es dar un salto en el vacío, sospechando, que más abajo hay nubes de algodón de azúcar, creyendo que no vas a caer aunque así lo parezca…

Es como pasar por una calle desierta, con la madrugada acompañando tus pasos, y despertar de golpe con un café que no se ve, escapado por la ventana de alguna cocina.

Recorrer las ciudades y los pueblos, es buscar de nuevo el sonido de tu voz en el eco de sus rincones, es ver la nieve caer y desvanecerse al tocar el suelo, y a veces permanecer, como la noche, hasta que llega el rey de los cielos y la deshace, con el calor de su corazón ardiente.

Dicen que se olvida… que la voz del amor se olvida…

Tal vez haya recuerdos que se difuminen en la mente, pero nunca en el corazón; tal vez algunos piensen que el libro llegó a su fin; pero donde algunos leen un final, otros leemos un continuará…

Continuará…

Y en el primer renglón del primer párrafo del siguiente capítulo, volverás a caminar por los senderos de mi vida, como ahora caminas por los senderos del amor que siento por ti, como tantas veces caminaste por los paseos que recorren Cifuentes, La Bañeza, León,…

Como ahora sigues caminando, por los parajes de este universo paralelo, que algunos locos enamorados, damos en llamar Mi mágico León.

Comments (1) »

Sueños de colores

Mi mágico León: el sol acaricia la silueta de las montañas. Prioro. Montaña leonesa. León.

Cajón abierto

Si pudiera conservar en el cajón de los buenos momentos, los paisajes y las flores, lo haría, pero prefiero dejarlos libres para que puedan volar, si así lo quieren, y olvidar que, de alguna manera, están anclados a tierra; de alguna manera solo, porque no todo lo que se ve es lo que es, y mucho menos lo que no se ve, se convierte por eso en menos real…

Antes de cerrar los ojos ya estoy sonriendo, aunque fuera hace frío, y a ratos viento, pero sale el sol y luego se esconde, y aparecen las estrellas disfrazando los sueños de realidades… ¿será que son la semilla que engendra el mañana?

Antes de cerrar los ojos ya estoy sonriendo, porque sigo siendo la misma loca, como dice la canción, pero esta vez, que entre sus sueños se perdía…

Respiro profundo y…. mmm… huele a ternura y cosas bonitas, a montañas impregnadas de aire limpio, a secretos entre risas, a libertad y juventud… la que se queda en el alma, la que no se pasa con los años… sabes de qué hablo, ¿verdad?

Y soy feliz… como Prioro entre montañas, o Taradell en una Plana… como aquel que no tiene miedo a los retos o huracanes, porque entre el respeto y la picardía, juega a alcanzar imposibles, y a ratos, los torna posibles… quién sabe, ¿será cosa de valientes?

Yo creo que sí…

El mar y la belleza profunda de sus aguas frías y vivas… y ese sol entre montañas, al oeste, lejos del agua que lo vio nacer allá por el Mediterráneo, acariciando dulcemente las siluetas de aquellos picos, de aquellos montes, de aquella magia hecha paisaje, añoranza, fuerza y coraje, en la mirada, en el corazón del que cree que todo es posible…

Hasta los imposibles.

Antes de cerrar los ojos ya estoy sonriendo, y luego los cierro, y sigo sonriendo.

Porque las penas, con una sonrisa, son menos penas, y las lágrimas son más bellas si van acompañadas de risas.

Te deseo un mundo lleno de cosas bonitas, como tus paisajes, León, un mundo lleno de diversidades y tolerancias, un mundo… ¡tan intenso como el color del infinito dibujado en las miradas!

Comments (6) »

Momentos personales

Mi mágico León: paseo otoñal junto al río por Villacidayo. Tierras de León. León.

Sueños de otoño

En la vida hay momentos, y en los momentos, a veces, hay personas…

Volver a respirar profundo ese frío, no tan frío, que te roza la piel, y se mete, hasta llenar tus pulmones, y entonces, cerrar los ojos y sentirte libre… por fin… estoy aquí… caminando sobre ti… ¡bendita tierra!

Caminar lentamente, aunque los pies se queden fríos, porque cae la tarde, se acerca la noche, el otoño es el rey del paraíso por estos lares y huele tan bien… huele a río, a humedad y vida, huele a buenos ratos y magia ilustrada en un cielo que se viste de colores.

Mirar los pequeños detalles, y aprender a reconocerte en los recuerdos de los otros, aunque no lo sepas, aunque no tengas la certeza, seguro que en algún momento merodeas por sus recuerdos, por su mente… ¿cómo negarlo? Si también ellos acuden a tu memoria y se pasean por tus pensamientos.

Querida tierra, contigo no hay distancias ni imposibles: por ti discurre el bello Camino de Santiago, que no por largo es imposible, y cuando más se acerca al Apóstol Santo, se sumerge en el bello imperio de un felino silenciosamente pacífico, aunque más de un cazurro quiera adueñarse de su elegante misterio, pero… eso sí es imposible, pues en las almas ruines no cabe tanta grandiosidad.

Querida tierra, ¡cómo me gustas!

Me gustas porque eres bonita, porque hasta el olor a abono me recuerda que una parte de mi alma ya está en casa, y ver un halcón, guardando el equilibrio sobre un cable entre poste y poste, me sigue haciendo sonreír.

Me gustas porque no te rindes, porque a pesar del duro y bello invierno, siempre, siempre, te espera una primavera espectacular, y un verano sobre el que divisar estrellas, y un otoño sobre el que soñar imposibles que un día fueron posibles, y… ¿quién sabe? igual algún día sean posibles… seguro que tú lo sabes, ¿me lo cuentas?

Querida tierra mía, formas parte de mí… ¿será por eso que creo en los sueños? ¿será por eso que sigo sonriendo por mil heladas que caigan?

Y mientras espero alguna respuesta que ya sé, y otras que no sé… sigo disfrutando de la compañía mientras recorro tus senderos… en mi querido Cifuentes, el del puerto y las vacas, aunque no haya mares salados en sus tierras, ni boñigas en sus calles… en mi querido Villacidayo, el de las mantecadas, los bizcochos, y los anocheceres con sabor a gloria…

Porque contigo en el corazón, todo es posible, mi querido y mágico León

Comments (2) »

Río de otoño

Mi mágico León: río Esla a su paso por Villacidayo, a su paso por Cavite. León. Turismo rural.

Cosas de río

Había una vez un río, que descendía de las montañas, y entre sus aguas frescas y caudalosas, surfeaba la magia de la vida, que poco a poco, fue salpicando sus orillas.

Había una vez un río, que se paseaba por su ribera, y a lado y lado, se fueron dibujando pueblos, allá donde la Edad Media casi pierde su memoria.

Y aparecieron Vidanes y Modino, Santibánez y Cubillas, de Rueda, por supuesto; Carbajal, Villacidayo y Villanófar, Sahechores, Gradefes, y más allá, Quintanas y Cifuentes, donde los ángeles van al cielo y las puestas de sol son eternas

Había una vez un río que habitaban truchas y cangrejos, sí cangrejos, de los de siempre; y truchas, sí, de las que se comían los trocines de jabón que escapaban a las mujeres cuando iban a lavar a la poza; y hasta los mozos, en verano, se bañaban en él, y las mozas… pocas veces las mozas fueron hasta él, si acaso alguna vez, pocas, ninguna tal vez, pero hubo una vez un río…

Esla se llamaba, y era tan mágico, que su ribera se llenaba de humo escapando de las chimeneas, y de esculturas heladas cuando el rocío se había convertido en escarcha.

Había una vez un río, y lo hay; y a su vera los colores acentúan sus tonalidades, toman conciencia la esperanza y la alegría, y se difuminan las preocupaciones.

Porque colores hay muchos, pueblos, también, pero aquel que enamora tus emociones, aquel que relaja tus sentidos y te acoge una mil veces, solo tiene el nombre que tú le quieras dar… Te regalo un montón de ellos en el bello y mágico León, donde el otoño encandila sus trocitos y los llena de delirios coloridos.

Leave a comment »

Atardeceres

Mi mágico León atardecer en tierras de Villacidayo. Ribera del río Esla. Turismo rural. León.

Cordura serena

El cielo se tiñe de colores mientras la tierra, colorida en sí misma, se mantiene firme a sus convicciones y realidades, más allá de los sueños volátiles que se esfuman, con tanta rapidez como vuelven a aparecer, para iluminar un nuevo día, más allá de la noche, que tiñó el firmamento con su inmensa negritud salpicada de claridades. Hay realidades que se aferran al mundo con tanta fuerza, que el verde se impone al frío que no se ve, y la humedad puebla el ambiente, encarnándose en esa niebla que, a veces, dibuja pensamientos en el aroma de la tarde. Cuando traes la cabeza cargada de inquietudes, cuando algunos recuerdos molestan, porque en ellos reside la certeza de la maldad y el egoísmo humano, hace bien caminar, y sentir la paz fría y serena que gobierna los campos y las montañas, que a lo lejos, contempla una civilización que se ha vuelto loca, ¿o tal vez siempre lo estuvo? Cuando estás ocupado entre pensamientos que endurecen el semblante, entre deseos, que no sabes si deseas, y malos humores que quieres aniquilar… olvida las prisas y saborea lo sencillo, inspira la más bella de las sinceridades que hay en ti, y entonces, descúbrete paseando por tu pueblo, o por ese pueblo amigo que no te pertenece, aunque, de alguna manera, también sea tuyo. Porque los amores, libres son, los arraigos, también, y a la orilla del Esla, entre Carbajal y Villanófar, sigue estando Villacidayo, el de las estrellas fugaces y las bienvenidas con sabor a cariño, el lugar donde los dulces saben a Gloria, y los sueños, a besos entregados.

Comments (1) »