Posts tagged Paisajes

Entre dos aguas

Mi mágico León: arboleda nevada en primavera en Ambasaguas. León. Turismo rural.

Blanca tranquilidad

En un rincón del mundo, donde el ruido y la polución se diluyen entre el cielo limpio y la tierra fértil, hay lugares escondidos que recorren los animales pacíficamente.

En algún sitio, plagado de chopos y de riberas, hay un pueblo bañado por dos aguas, con las montañas a lo lejos, adornando el horizonte, y el monte a un tiro de piedra, donde corzos, jabalíes y demás compañeros campan a sus anchas, sobre todo en invierno, cuando el ser humano reside en las grandes ciudades o los pequeños pueblos, y el calor de una hoguera es la sensación de sentirse en casa.

Caprichos del tiempo que moldean la naturaleza a su antojo, y así, cuando la primavera había hecho acto de presencia y las cigüeñas ya se habían relajado en las alturas de sus nidos, bajaron las temperaturas y el paisaje se tiñó de blanco, sorprendiendo los planes de las ropas ligeras y los zapatos frescos.

En cualquier punto de la geografía leonesa, aparecen lugares llenos de quietud y detenimiento, de tranquilidad y sosiego para el alma, sin prisas ni agobios, con pausas y aire limpio…

Y ahora, hoy, me viene a la mente Ambasaguas, y el Porma y el Curueño uniéndose para acariciar la fertilidad de su suelo.

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Sin ti

Mi mágico León: puesta de sol primaveral en Azadón. León. Turismo rural.

Nadie como tú

Cuántas veces habré oído la frase “No puedo vivir sin ti”, ni lo sé.

Parece que así debería ser el amor: una necesidad imperiosa del otro para respirar, sentir, amar… para ser feliz.

Yo puedo vivir sin ti, León, pero no quiero, y si no quiero, no puedo, seguro.

Se me ocurren mil inviernos nevados y un sinfín de primaveras estallando de colores, despertando poco a poco al calor del verano que se acerca; y los animales revolviendo aquí y allá; las golondrinas y los vencejos dejándose ver por los pueblos, las cigüeñas coronando los campanarios, las abubillas, los jilgueros y demás compatriotas revoloteando entre las ramas, surcando los cielos, repasando los valles desde arriba, anunciando la algarabía de una sangre que sabe que ha llegado la primavera.

No quiero vivir sin ti, querido campo, con esos atardeceres eternos que pintan de colores tus extensiones; ni sin ti, esbelta montaña,  que llenas de majestuosidad un paisaje cubierto de sueños, de intrépidos montañeros que se proponen alcanzar tu cima, de chavalería haciendo de las suyas, como tiene que ser; de corzos y rebecos coronando tus alturas….

Me apetece disfrutarte, querida tierrina, y recorrer los caminos de labranza que pocos transitan, acariciar las orillas de tus ríos con el suave roce de mis pies, ver a los zapateros anunciar que el agua está limpia, escuchar el bramido de alguna vaca que anuncia su presencia, y pasear entre los chopos…

No quiero vivir sin ti, querida mía, ni sin el Esla y el Órbigo, el Curueño y el Bernesga, el Porma, el Omaña, el Sil, el Duerna o el Cea… y no sigo, porque tus rincones los surcan millares de gotitas refrescando las ilusiones, y las cosechas; y las xanas y los trasgos juegan entre las hierbas a esconderse de las miradas, pues solo los más inocentes, logran ver el brillo de su fantasía.

No quiero vivir sin Azadón, o sin Cifuentes, sin Prioro, Villacidayo, Ambasaguas, Sahagún o Herreros, no quiero vivir sin cada rincón de mi mágico León, ni dejar de descubrirte y enamorarme de tus preciosas puestas de sol, cuando, por un rato, te olvidas de las inquietudes que perturban el alma, y solo existimos la belleza, tú y yo.

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Toda la vida

Mi mágico León: anochecer de primavera en Azadón. León. Turismo rural.

Ardiente dulzura suave

Te voy a querer toda la vida, y más allá, cuando las nubes y las montañas se fundan en un abrazo eterno, y haya nieve, y flores amaneciendo llenas de color, y paseos otoñales cubiertos de cobrizos, dorados y marrones adornando las sensaciones…

Te voy a querer siempre, así, de esta manera, tranquila, segura, convertida en una declaración de intenciones, en un propósito impregnado de sentimientos que se funden en tu mirada cruzándose con la mía, entendiendo, que llegamos para quedarnos, para acompañarnos, para reír y llorar juntos, para amarnos.

Te voy a querer siempre, como el sol a las montañas y los campos, como la nieve a los ríos, las cascadas y los arroyos, como las vacas a los prados y las golondrinas a la primavera y el verano, siempre.

Y te voy a querer porque eres parte de mí, porque sentirte en cada poro de la piel es tan sencillo como caminar entre tus árboles, descubrir nuevos senderos que muchos ya han olvidado, y chapotear en tus ríos aunque el agua esté helada.

Te voy a amar siempre porque la luna en tus lares se hace más grande, más brillante, más dama de la noche y el día, y el sol, el sol llena de magia los lugares pintando de candor los colores del paisaje…

Como ocurre en Azadón, cuando la primavera hace acto de presencia, y la noche llega callando, callando…

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Hermosa realidad

Secretos nevados

Secretos nevados

En algún lugar de las montañas, el frío se convierte en pureza e inunda un mundo lleno de paz y tranquilidad, donde la quietud y la calma forman parte de la misma realidad.

En una carretera cualquiera, de esas que permanecen calladas y solitarias la mayor parte del tiempo, hay una sensibilidad hecha naturaleza que eriza la piel cuando te detienes a contemplarla… el tiempo y sus secretos…

En cualquier lugar de la provincia de León, el cielo y la tierra confluyen en total comunión, y dan vida a los paisajes, a los escenarios idílicos que superan cualquier ficción porque son tan reales como la carcajada de un niño cuando alguien le hace cosquillas.

Se me ocurre una chimenea, y el crepitar de la lumbre consumiendo historias con sabor a madera y periódicos viejos; se me ocurren unas sopas de ajo al calor de la hoguera, y las estrellas iluminando el firmamento, en una noche de luna creciente, bella, hermosa, tan eternamente limpia…

Se me antoja que la oscuridad de la noche tiene su propia magia, con su frío, con su nieve, con sus heladas y sus sueños alumbrando los corazones, hermoso atardecer…

En algún rincón de la montaña, está Ubierzo, y a su alrededor: un mar de paisajes por el que navegar.

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Despertares

Narciso, Capilote, Campanón,... nombres que designan la misma flor en la tierra leonesa.

La hermosa realidad

La aspereza del frío se vuelve suave cuando, de entre sus escamas, surge la belleza delicada de una flor, que no se rinde ante la sorpresa helada de la nieve que llegó cuando la primavera ya se había anunciado en el hemisferio norte del planeta.

Así es la vida, tan cambiante, tan sorprendente, tan inesperadamente dura, y… de pronto, te muestra su lado más colorido, más apasionado, más… vivo. Porque la vida, a veces también se duerme.

La vida y sus paisajes, en las montañas silenciosas, en los valles callados, llenos de murmullos cargados de quietud, como las caricias de los amantes, que lo dicen todo sin pronunciar palabra…

La primavera y sus delirios, salpicando las miradas con destellos de luz, de frío y de calor, coloreando el mundo a su antojo, llenando las flores de pétalos impregnados de arcoíris, el mundo de aromas que anuncian besos, esperanzas, sueños, metas, logros, y nuevos despertares. Porque la vida, igual que se duerme, también se despierta.

La primavera ha llegado para quedarse, para demostrar, una vez más, que cuando hay ganas, cuando hay ilusión, confianza y amor, al final, todo llega, aunque se haga de rogar.

Vive, lucha, sonríe, persevera… pero sobre todo, no te rindas, como el narciso, el capilote, el campanón, la gritsandana… que a pesar del frío, renace con energía renovada en una tierra tan antigua como despierta, fuerte, viva… ¡León!

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Mi mundo

Panorama sobre el Valle de Valdeón, enclavado en los Picos de Europa, al norte de la provincia de León.

Mi mundo

Mi mundo es algo que formamos tú y yo, y algunos más, y nuestras aventuras divertidas, soñadoras, alegres, fantasiosas,…

Mi mundo somos tú y yo, y otros amores, pero tú y yo.

Mi mundo es un lugar donde nuestras cosas son tuyas y mías, y no importa si otros las conocen, o las sospechan, porque al final somos nosotros, nosotras, quienes las sentimos, y vivimos.

Mi mundo es un lugar donde el tiempo no lo marca el reloj, lo marca el cariño y la confianza, donde los atardeceres son eternos, y los sueños, realidades; y hasta las cosas tristes, las soledades y las distancias tienen su parte bonita cuando descubro que no pueden con nosotros, con nosotras, porque como tú no hay nadie, y ni el tiempo ni el olvido pueden con un cariño que guardo en el cofre de mis tesoros.

Mi mundo está lleno de cosas bonitas, ¿no te lo había dicho? Sí, seguro que sí te había contado que recuerdo las veces que nos hemos reído juntos, juntas, los secretos que hemos compartido, y las conversaciones cargadas de tanta intensidad…

Esas conversaciones al otro lado del teléfono en las que tú escuchas mi voz y yo escucho la tuya, a veces como un susurro ahogado por las lágrimas, otras con la emoción ilusionada por cualquier suceso, otras tranquila en la felicidad de la vida cuando no pasa nada, y al final, muchas veces, planeando cuándo volveremos a vernos.

Cariño mío, tú sabes que formas parte de un mundo muy bonito, lleno de flores y nevadas, de estampas cargadas de ensueño, de anocheceres plagados de estrellas, de risas y ocurrencias varias.

Cariño mío, tú sabes que el amor y la amistad son dos caras de la misma moneda, que forman parte de la misma realidad, y si no lo sabes te lo recuerdo: has visto cosas preciosas, hemos vivido experiencias inolvidables y únicas, hemos compartido mucho más de lo que muchos imaginan, y todavía queda tanto por descubrir, por disfrutar, por fotografiar,…

No llores más, no lo hagas: PROHIBIDO.

A partir de ahora sonríe, una nueva etapa empieza hoy: el verano ya está aquí, el calor, la diversión, las fiestas, y las flores, porque aunque el verano llegó, la primavera nunca se va, ¿acaso lo dudas?

Visita el Valle de Valdeón y entenderás de qué te hablo.

IDEM…

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Me gustas

Mi mágico León: flores en primavera, en la sierra del Teleno, en Filiel, León.

Sensaciones indescriptibles

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente…” le pido prestada esta frase a Neruda para hablar de ti…

Porque me encanta descubrirte en tus silencios rasgados de frescura, donde la sonrisa no deja de asomar en tu rostro y la sorpresa de asomar en mis ojos.

¡Eres tan… enigmática!

Quisiera describirte, pero sólo consigo reír con tus juegos divertidos, mientras intento pillar tus maniobras y tú te ocultas tras los árboles, dibujando paisajes llenos de arco iris.

Tú, y solamente tú, alteras la sangre risueña que recorre las venas de los que se niegan a dejar de ser niños, de los que siguen deshojando margaritas, aunque sepan que ¡sí quiere!

Me encanta tenerte ahí, saber que vienes a verme por vacaciones, y, aunque el resto del año no te pueda ver, tú siempre vuelves, una y otra vez, año tras año, así que en el fondo, nunca te vas, siempre estás presente, en mi mente, en mi corazón, en mi vida…

Primavera…

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