Posts tagged Tierra de Campos

El legado de los siglos

Mi mágico León: en Tierra de Campos, al este de la provincia de León, está Cea y su castillo medieval. La entrada al castillo es libre. León. Turismo rural. Turismo Cultural.

Perseverancia

Érase una vez un lugar lleno de futuro, alzado sobre la planicie, sencillo y tranquilo, que disfrutaba de su existencia con el simple hecho de divisar la panorámica, que a sus pies el mundo rendía.

Érase una vez un castro, en la capital de los vacceos, que el tiempo convirtió en castillo; y llegada la Edad Media, los reyes hicieron protagonista de sus idas y venidas, de sus confabulaciones maliciosas y perversas, morando entre las paredes de su cuerpo lozano y fuerte.

Y así, aquella altitud sostuvo la silueta de unas piedras convertidas en castillo, con su torreón y su pozo, con su gran foso y el puente que, aquel castro convertido en castillo, llegó a ver a su vera allá por el siglo XI…

Pero el puente ya no está. La dejadez y el abandono han hecho mella en aquella regia fortaleza, le han despojado de la fuerza de sus vestiduras medievales, y parece haber llegado el fin.

Aunque, ¿sabes qué? Miro al viejo castillo y sólo puedo ver algo: esperanza y perseverancia. Puedo ver la valentía de unas piedras que siguen sosteniendo el legado de los siglos en cada grano que da forma a su cuerpo, y a su espíritu…

Porque en algún lugar de Tierra de Campos, hay un castillo esperando ser rescatado, con su fachada principal todavía en pie, cansada, sonriente y feliz porque piensa, cree, sospecha, que ha perdido muchas batallas, pero aún no ha perdido la guerra…

Cuenta contigo, conmigo, con nosotros. Nosotros somos su ejercito y lucharemos:

Por ti, por mí,… ¡Por el Castillo de Cea!

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La suave frescura del hielo

Mi mágico León: helada en Sahagún, en Tierra de Campos, en la provincia de León. Preciosa imagen de una rosa nevada. León. Turismo.

La guinda del pastel

Se acerca el invierno poco a poco, como lo hace la primavera deshaciendo las nieves que anidan en las cumbres y los valles.

Se acerca el invierno, y el colorido otoño mece en su tiempo las maravillas preciosas de una estación en la que el frío no es tan frío, y el calor es aquello que se siente cuando las conversaciones telefónicas son eternas, los anocheceres se comparten en familia, o en la soledad más agradable al ritmo de una buena lectura, o escritura, o… quién sabe.

Es otoño, un otoño de árboles y ríos, de hojas y flores, de colores amarillentos que se confunden entre el verde de quienes se niegan a mudar sus prendas ante las cercanas nieves… que se aproximan… lentamente…

Se aproxima el blanco virginal deslizándose por los montes y las praderas, por las huertas y las lagunas… y la mañana se encapricha de su color, de su tacto, de su fresco aliento… y aparece el hielo, la escarcha… y amanece el paisaje convertido en un pastel cubierto de azúcar glacé, salpicado de gotas de rocío que adornan los pequeños detalles que pueblan la tierra.

El otoño: aquel momento para abrigarse y salir a pasear, con amigos, con familia, solo… ¿acaso importa? No, no importa. Importa lo que tú conozcas, lo que tú disfrutes, lo que tú sientas…

Así que siente, disfruta, conoce y pasea, porque cualquier ocasión es buena para sentir cómo la vida te dice: ¡qué estás vivo!, ¡qué estás viva!

La vida…

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