Archive for enero, 2012

Colores del frío

Mi mágico León: atardecer en tierras leonesas, en León

Siempre hay esperanza

Cuando el mundo se viste de colores, la vida parece más bonita, cuesta menos sonreír, menos contagiar la alegría a aquellos que la esconden bajo la fachada de su seriedad; pero a veces hace frío, y la oscuridad parece ceñirse sobre el mismo mundo que otras veces dibuja ilusiones en sus siluetas tradicionales, llenas de historia, romanticismo y melancolía…

Hace frío y el aire hiela las ideas que se cobijan tras los ojos, aquellos que dicen “son el espejo del alma”. Hace frío y la primavera parece lejana, los reencuentros llenos de color aún inalcanzables y entonces, recuerdas que ese mismo frío no es más que el presagio de un calor que nunca deja de iluminar el interior de los corazones, y surgen las caricias, y los abrazos llenos de ese cariño que a veces se sumerge oculto en los quehaceres de la labor diaria, y sí, es cierto, pero se echa de menos…

Cuando sientes que hay algo que te ata a tierra y no te deja volar, no desesperes, mira a tu alrededor y valora lo que tienes. Contempla la mirada de aquel que se cruza en tu camino para dedicarte una sonrisa,  y tal vez te descubras dibujando una sonrisa en tu propia cara.

Hace frío, y se siente en el cuerpo y en el alma, y llega la tristeza, la melancolía, el agobio, se agranda el pozo, y entonces miras al cielo y descubres colores, colores llenos de calor, a pesar del frío, calor, como el de una hoguera una tarde de invierno, con el crepitar del fuego convirtiendo madera, oxígeno y calor en llamas llenas de sensaciones que no se olvidan.

Hace frío, y desde el frío surge la esperanza, la garra, la fuerza, porque las cosas que valen la pena no son fáciles, pero se consiguen… ¿Acaso no pintó el sol en las nubes un paisaje estampado de ilusiones? ¿Acaso el mundo no sigue regalando bellezas sin igual aunque la contaminación intente cernirse sobre él? ¿acaso no puede más el que pone empeño que el que lo tiene más fácil?

Recuerda que vida sólo hay una, puedes pintarla de colores o dejarla llena de oscuridad, y no depende de las circunstancias, depende de que te vuelvas a levantar, como el astro rey, como el mismo sol, que cada mañana, cada tarde, vuelve, victorioso, a iluminar el cielo de León, donde las estrellas duermen al raso mientras los sueños se hacen realidad.

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