Archive for julio, 2015

En el paraíso

Mi mágico León: campo de flores en León. Provincia de León. Turismo.

Nuestro paraíso

Un campo lleno de flores, de colores, de tamaños y especies diferentes, aromas, tintes y tactos, diversos, distintos… pero flores.

Y son tan bellas y huelen tan bien… como las nubes cuando piensas en tus amores.

Hoy te dedico flores, querido amigo, querida amiga, flores de colores, como la amistad que nos une, flores que se abren y se cierran, que pintan el campo de arco iris sonrientes, y llenan el alma de recuerdos entrañables.

Esta tarde, y en muchos momentos, cierto, pero esta tarde pienso en ti, y en ti, y en ti también, y en aquellos que siento en lo más profundo de mi ser, donde nadie puede sentirlos salvo yo misma, y me siento especial y única cuando el resto del mundo desconoce cuánto amor guardo en mis entrañas, en los más bellos recuerdos, en aquellos que deposito en las páginas de la novela de mi vida, que algún día, quién sabe, igual tome forma en las hojas de algún libro…

Pienso en don Camafeo y en el viento que mece mis sueños, en esa luna brillante que ilumina la oscuridad de mis noches, y en aquellas estrellas que brillan cada anochecer.

Pienso en la Cruz del Sur y en las constelaciones que surcan el otro hemisferio, más allá del Atlántico, y en los alfajores y el dulce de leche; en el aroma a azahar y jazmín del Mediterráneo que acuna mis anhelos y en el atardecer de mis tardes de verano, querido cofre de mis secretos.

Pienso… y siento, que se puede ser padre y amigo, madre y amiga, hermano y hermana, amigo, amiga… se puede ser prima y amiga, primo y amigo, abuelo, abuela… y siempre se puede ser amigo, cuando las conversaciones fluyen como el sol discurre por el cielo a lo largo del día, sin hacer ruido…

Pienso que hay amigos que vienen y van, y sigo pensando, y… ¿sabes qué? ¡ellos se lo pierden! ¡Y lo sabes!

Mi querido y mágico León, en ti germina aquella amistad que da fruto y se renueva con una eternidad eterna…

Mi querido y mágico León, te llevo en cada grano de cada espiga, y en las miradas que no se han ido, te llevo en el futuro que está por venir, y en el presente que vivo sin ti… pero contigo, por supuesto, contigo.

Y en este universo, en el que solo estamos tú y yo, y el resto del mundo, pero tú y yo, las distancias desaparecen y pronto nos volveremos a ver.

¿Cuándo? No lo sé… pero pronto… ¿qué es una vida en una eternidad?

Volveré a cruzar el océano que nos separa, o la tierra que nos aleja, o tal vez las dos cosas, volveré a unir el norte con el sur y el este con el oeste, y allí, donde siempre estás, te encontraré.

¿Dónde?

En el paraíso Amistad.

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Piquitos de verano

Mi mágico León: golondrinas en Besande. León

Besines de verano

El amor y el fluir de las estaciones al pasar el tiempo…

Cuando el tiempo no pasa, cuando, de alguna manera, se queda, balanceando los minutos que lo componen en las sonrisas que han quedado… porque nunca se irán.

Volar…

Como esos pájaros que recorren ese cielo tan azul, tan limpio de malas sensaciones, tan plagado de… ¿risas? No sé, tan plagado de sonrisas en mi cara, en este momento, cuando pasan las tormentas que revuelven la tierra y llenan de polvo los estantes llenos de libros y recuerdos, y luego, pasado el vendaval, sacas el plumero y descubres fotos que abren el cajón de las memorias escondidas, y empiezas a reír… ¿de verdad han pasado ya tantos días?

Yo creo que no, que fue ayer cuando comíamos quicos, maicitos, y nos reíamos llenando el aire de aromas salados y tostados, ¡como nosotras!

El cielo, ese cielo azul, y esos rizos de locuela que siguen adornando tu melena, aunque disimules, se te riza de majadería, de la alegre y divertida majadería que siempre te ha caracterizado, querida mía.

Y… me queda tanto por contarte… de mi tierra y de mis gentes, de aquella primavera y este verano tan lleno de luces y estrellas, de las golondrinas anidando en los tejados de las casas y las cigüeñas reinando en la cima de la escuela, y de la iglesia, por supuesto.

El amor y el fluir de las estaciones… y las amistades que no terminan…

¿Te cuento un secreto? A veces las emociones se toman un tiempo para descansar, para reposar, porque son tan intensas… que acaparan todo: alma, mente y corazón… y son tan adictivas… que magnetizan los extremos para que siempre se atraigan…

Más allá del cielo y la tierra, de la costa y la montaña,… más allá de pitufos y desamores, de confesiones contadas a la sombra de un atardecer… siempre has estado, como están aquellos amores que siempre me acompañan y me acompañarán…

Como la luna y las estrellas, como las carcajadas y las bobadas, como esa amistad de las buenas… pues hasta los pájaros que habitan Mi Mágico León, que merodean por Besande, acercan posturas entre la picardía, la generosidad y el cariño.

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