Archive for mayo, 2016

Pensamientos revoltosos

Mi mágico León: cascada Los Forfogones, Cofiñal. León.

Travesuras acuáticas

La fuerza de un pensamiento que mueve el mundo, creo que no hay mejor definición: el mundo.

Un mundo que está esperando a ser modelado según las expectativas que pongas en él, y las sonrisas y las determinaciones, a veces serias, a veces distraídas, a veces sonrientes envueltas en abrazos,…

El mundo y multitud de gotas reunidas en caudales formando lagos, ríos, mares y arroyos, deslizándose por las sinuosidades que recorren los montes y los rincones, dejándote soñar un rato, y aunque luego tengas que despertar y darte de bruces contra una realidad que no siempre es lo que deseas, al final, el sueño es un soplo de aire fresco que te llena de ilusiones y esperanzas, que te permite mirarte al espejo y descubrir de nuevo la sensualidad de tus labios rosados, y la mirada profundamente inocente y limpia, que, a ratos, juega a ser pícara y divertida, aunque la realidad siga ahí fuera.

El mundo y la frescura trepidante de la travesura alegre de los Forfogones, junto a Cofiñal, y los pensamientos convulsos revolviéndose entre las corrientes que descienden de las montañas, y entre líquenes, musgos y árboles, se pasean las ninfas a escondidas, sonriendo mientras un pequeño arco iris, aparece a los pies de la cascada.

Pensamientos que recorren la mente una y otra vez, revoltosos, ¿será posible que no puedan quedarse quietos? Y no sé, parece que no son demasiado obedientes a la voluntad, porque, a ratos, vuelves a pillarles con las manos en la masa, despistados, en los rápidos de Los Forfogones.

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Decisiones

Mi mágico León: primavera en Villacidayo, León. Tierras de León.

Permisos floridos

¿Será cosa de la primavera? A veces toca decidir: decidir arriesgar, mantenerse, decidir ser apasionado, o tal vez racional, decidir… En realidad, siempre toca decidir: a veces de forma consciente, otras de manera inconsciente, pero al fin, siempre toca decantarse por una opción u otra, u otra más, el mundo es tan grande, la vida tan corta, y hay tantas posibilidades… Y, por una vez, decidir darse una tregua, como el frío una mañana de invierno, ¿por qué no? si él puede dejarse llevar y calentarse al cobijo del astro rey, seguro que se puede, de vez en cuando, ir un poco en contra de la inercia que marca la vida, y permitirse algún capricho… Caprichos, como las abejas recolectando polen, como las gotas de rocío acariciando la hierba, como las flores inundando las ramas… Decidir conectar con un mismo y alinear alma, mente y corazón; ser honesto con los anhelos y enamorarse de los aromas y los colores pintando pétalos; y disfrutar… Caminar tranquilamente, sin agobios, sin prisa, por el lugar donde el aire se encalleja, y escuchar, a la dama de la familia, hablar del convento, y decidir… Decidir vivir, decidir respirar y sonreír, decidir sentirse protegida, al abrigo de la primavera, en la compañía de Villacidayo, el pueblo en el que, el cariño, sabe a Gloria.

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Sorpresas inesperadas

Mi mágico León: primavera mágica a su paso por Villacidayo. León. Turismo rural.

¡Sorpresa!

Era una mañana de primavera, ¿o tal vez no? Sí, sí lo era, era un día lleno de sol, de luz y color, y algo de frío, ¿por qué negarlo? Cuando soplaba el aire desde Peñacorada, y había que tapar un poco el cuello, no sea que se le escapase algún besillo travieso y se quedase enganchado varios días, a pesar de la bufanda, o el pañuelo… 

Era una tarde de primavera, cuando los árboles se relajaban a la vera del berzal, y las palabras insolentes y fuera de lugar, se diluían en la tranquilidad de los minutos convertidos en poesía, silenciosa, pero poesía al fin… 

La primavera, sus flores, y sus sorpresas, inesperadas, por supuesto, ¿cómo si no podrían ser sorpresas? 

Sorpresas llenas de risas y complicidades revoltosas, ¿será posible? Y sí, parece que sí, que es posible cerrar los ojos y dejarse llevar… aunque sea sólo un rato, en el que casi todo vale, casi… 

Villacidayo y la belleza del cofre que esconde mis secretos más personales, Villacidayo y la certeza de una mirada que da la cara siendo honesta, Villacidayo y el cariño que hace sonreír a la vera del Esla… 

Y que no se cele mi querido Cifuentes, con su millar de fuentes escondidas, con mis recuerdos enraizados en los chopos que algún desaprensivo taló… no importa, otros se plantarán de nuevo y se alzarán mirando al cielo, con el orgullo de ser los dueños de una justicia que ha de llegar. 

Y es tan bella mi rivera… 

Con Villacidayo, Cifuentes, de Rueda, por supuesto, y Quintanas, con ese, sí, aunque el nombre oficial no lleve esa consonante, pero parece que si uno lo dice sin ese, no es el mismo pueblo, ¿verdad? 

Cavite, Cifuentes, Quintanas… las sonrisas, las miradas limpias, las bobadas, las risas, y la sensación de sentirse querida en lo más profundo, en un lugar donde la magia se hace presente, en el aquí y el ahora…

Preciosa y mágica primavera, llena de luz y color, donde los besos suenan en cualquier rincón y la fantasía vuela libre y feliz…  

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