Archive for mayo, 2011

Mucho por escribir

Mi mágico León: la belleza sin fin de la montaña leonesa.

Soñando despierta

He estado unos días pensando…

Pensando en tantas cosas que quedan por escribir…

El otro día hablaba con un amigo, de esos que olvidas de vez en cuando pero nunca dejas de recordar, porque de una u otra manera, al final, siempre aparece.

El otro día hablaba con un amigo y, hablando, me dió por recordar un paseo y un paisaje, pero podría decir “muchos paisajes”, porque cada imagen era un paisaje diferente, aunque el lugar fuera el mismo, el paisaje era diferente. Cada detalle tenía su propia connotación y sensación, cada partícula su propia definición del momento.

Dejé de hablar con mi amigo, y no pensé más.

Y ahora, me pongo a escribir, me pongo a pensar, y vuelvo a recordar paisajes maravillosos olvidados por la modernidad, y sonrío, ¡qué se queden así! ¡Olvidados!, para que los que creemos en los sueños hagamos realidad los nuestros, y cuando estemos agotados, desanimados, podamos encontrar a alguien que nos descubra lugares que soñamos y que siempre estuvieron ahí.

Te invito a descubrir una tierra que sólo puede ofrecerte el mundo sin falsedad ni artificio. Te invito a hacer amistades, aunque algunos sean esquivos y se nieguen a enfrentar cariños, no importa, el tiempo lo pone todo en su sitio, eso dicen…

Te invito a ser feliz, y mientras el resto de humanos se debaten en cuestiones terrenales, libera tu espíritu y disfruta del camino.

Te propongo un destino: León.

Descúbrelo.

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Desde Málaga

Mi mágico León: hijas de Antonio en Quintana y Congosto, en León. Turismo rural.

Recordando desde el cariño

-“Necesito pensar, escudriñar tu corazón y encontrar lo que esconde”-, eso es lo que le dije, y así fue.

Con una canción de fondo, una canción en inglés que habla de cosas muy similares, me puse a pensar, cerré los ojos un momento, y en seguida me puse a sonreír…

Desde Málaga hay siempre un recuerdo cargado de infinitud de recuerdos, de palabras calladas en el silencio de una mente que no es capaz de contar lo que siente, quizá prefiera demostrarlo con insistencia y perseverancia, buscando el relato que hable de paseos en bici, en moto, o a pie, pero con la chaqueta no muy lejos, siempre…

Desde Málaga se alza el recuerdo de los sentidos, del gusto y el olfato que hacen la boca agua cuando la palabra cecina se aparece en la mente, ¡y si sólo fuera cecina! la cecina, el chorizo y la ternera de Filiel, el jamón de Esteban de Torneros de Jamuz,… que fíjate cómo son las cosas, al principio resultaba muy fuerte y ahora… hasta tierras andaluzas llega la intensidad de su sabor.

El buen comer, el buen beber, las ancas de rana de LaBañeza y el vino del Bierzo, y hubo un tiempo en que, en los bares de Quintana y Congosto no ponían aperitivo, un día empezaron poniendo cacahuetes y al final, tapas de cocina, mmm… ¡callos! ¡y qué callos! como para comer uno en casa, ¿verdad, Antonio?

Desde algunos kilómetros más allá, desde la lejanía cercana del sur, a veces, se escapa el deseo de salir a por setas y pasear abrigado en las tardes frías, cuando el calor sólo se encuentra en casa y las estrellas brillan en la frialdad limpia del ambiente celestial, y entonces, regresar al hogar con la cabeza fresca y el bigote congelado, respirando ese aire tan bueno que tanto se echa de menos..

Misión imposible, ¿verdad? Definir Quintana y Congosto en una sola palabra es imposible sin dejar matices en el tintero, pero se me ocurre una frase para no dejar matiz alguno por sentir, esta frase, tu frase: -“Disfrutar de los coloretes que tenían mis hijos, lo sanos y felices que fueron”-.

Porque Quintana y Congosto es uno de esos lugares en los que ser feliz no es difícil… ¡Bienvenido, Antonio!, siempre bienvenido a Quintana y Congosto.

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Abrazando al mundo

Mi mágico León: sombra de la cruz en Sahelices de Sabero, en plena montaña oriental leonesa. León. Turismo.

El misterio de una sombra

En algún lugar de la montaña, el cielo se une con la tierra, y parece que caminando un poco más, subiendo un poco más, vayas a encontrarte con lo desconocido, con lo inesperado, con aquello que algunos se preguntan si existe y otros están convencidos de que sí.

En cualquier rincón de la montaña, se respira aire puro, se disfruta del paisaje y se siente esa sensación de… libertad. Tanto que, a veces, al llegar a la cima de tu objetivo, divisas la maravilla que se extiende ante ti y hasta parece que puedas arrancar a volar en ese mismo instante.

¿Por qué será que contemplando el mundo te sientes tan… etéreo? Con aquella maravillosa estampa a tus pies, de manera inconsciente, empiezas a sentir que formas parte de un algo infinito, eterno, maravilloso y bueno, muy bueno.

Respiraciones, miradas perdidas, silencio… eso es la montaña, y los valles,…

Vuelves a ponerte en camino, y justo antes de dar el primer paso, a tu espalda, descubres una sombra, una revelación, una… ¿casualidad? Tal vez…

Es curioso, sugerente,… pensar que hay un palo vertical hundido en la tierra señalando el cielo, es intrigante, misterioso, contemplar cómo se rompe la verticalidad con una línea horizontal, como unos brazos extendidos en señal de abrazo, abrazando al mundo…

Y se me ocurre que en la montaña oriental, en Sahelices de Sabero, la libertad, la belleza, lo eterno y lo mundano, se confunden cuando los sentimientos barajan alma, vida y corazón.

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En las nubes

Mi mágico León: atardecer en Cifuentes de Rueda, en la provincia de León. León. Turismo.

En ti, en mí

A cientos de kilómetros de ti, mirando el cielo, pienso…

Pienso que el mismo cielo que está sobre mí, también está sobre ti, y en él, en el cielo, están las nubes, tan lejos, tan cerca, como tú…

A cientos de días sin ti, te siento en mí… Recuerdo el calor de tu aliento veraniego acariciando mi piel con suavidad, y aquellas noches estrelladas en las que el mundo se detenía y sólo se oía el color del amor, de la quietud, del silencio, del respeto, y el crepitar de alguna hoguera, que a finales de agosto, también prende alguna lumbre de algún hogar…

Te siento en mí, y no puedo menos que sonreír, ¿por qué entristecer si vas a seguir ahí? en la tierra leonesa, en la ribera del río Esla, en las tierras de Rueda, con tus aguas, y tus campanas, con nuestros atardeceres y nuestra máquina del tiempo, donde el presente y el pasado forman parte de la misma realidad, y la vida no se pasa, porque siempre se queda, porque siempre permanece, como tú en mí, y yo en ti, y en mi bici, en aquel repicar, en aquellos paseos,… que me siguen esperando.

Siempre, prometo volver siempre, como el sol, como la lluvia, como el viento y las estrellas, como las nubes,…

Cifuentes de Rueda, Cifuentes

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Entretejiendo

Mi mágico León: Valdeteja de Curueño, al norte de la provincia de León. León. Turismo rural.

Ilusiones reales

Tranquilidad, sólo quiero tranquilidad, olvidarme de las prisas, las presiones y los malos humos, y recordar que hace algún tiempo todo eso no existía, ¿o tal vez sí? No sé, pero si existía, no me ahogaba, y ¿sabes qué? Ahora tampoco lo hace.

Quiero paz, tiempo para mí, locura, risas y cánticos, me gusta cantar cuando nadie me oye, y si me oyen… ¡qué disfruten de mi felicidad tanto como yo! ¡eso es bueno!

Tranquilidad, sólo quiero tranquilidad y buenos ratos, amaneceres llenos de luz, y anocheceres de cándidas sensaciones.

Tranquilidad, sólo quiero tranquilidad y paisajes combinando tradición, eternidad, arquitectura e historia; pasear por los caminos de tierra, olvidarme un rato del asfalto y el alquitrán, que tanto ensucia, y limpiar mis pies con el polvo marrón de la misma tierra que abona con su vitalidad un mundo maravilloso.

Quiero tranquilidad y silencio para poder escuchar la relajante sinfonía de los grillos, y soñar, mirando por la ventana, con amores posibles, con verdades valientes, con caballos libres y jinetes sabios… Entretejer fantasías con delicadeza y calidez, entretejer ilusiones con recuerdos y emociones…

Saber que la vida está llena de pequeños grandes detalles que marcan las mayores diferencias, y se me ocurre pensar que en León, Valdeteja es uno de ellos.

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Pedazo de eternidad

Mi mágico León: paisaje maravilloso en Prioro, en plena montaña oriental leonesa. León. Turismo.

Verde, alegre, eterno.

Hoy quisiera llevarte a un lugar diferente…

Quisiera llevarte allí donde las penas son menos penas, y… no sé, será porque todo rezuma tranquilidad, que las angustias se desvanecen, pierden fuerza, las lágrimas se secan, y cuesta menos sonreír…

¿Sabes? A veces, para compartir, no hay nada mejor que estar sola, y pasear, y a veces, incluso llorar, porque esos momentos también son tuyos, y los necesitas, para poder seguir siendo libre, aunque a veces te sientas cautivo…

Desde cualquier lugar de la vida deberías escaparte a mi montaña leonesa, y sentir la pureza de los sentimientos que desprende la Madre Tierra en cada ramita verde que colorea el paisaje con su alegría.

Desde cualquier lugar del mundo, deberías olvidarte de la censura de las mentes cerradas, de las envidias, los rencores y las malas formas, que hay quien hace suyas como estandarte de personalidad, aunque, sean más traducción de tristeza que de personalidad, ¿acaso lo dudas?

¿Sabes qué? Te invito a pasear por la eternidad hecha montañas y valles, por los pastos, y los ríos, por los colores de una alegría sin fin, y por… ¡la generosidad! porque tierras hay muchas, pero como León, sólo hay una, ¿damos un paseín?

Bienvenido, bienvenida a tu montaña…

Bienvenido, bienvenida, a Prioro

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