Archive for marzo, 2014

Casualidades

Mi mágico León: luna desde Ambasaguas de Curueño. León. Naturaleza pura. Turismo rural.

Brillo silencioso

Dicen que no existen, que todo pasa por algo: las nubes, el viento, y todo lo que siento, hasta ese recuerdo infinito que abarca más allá de mi propia vida y sentimiento…

Dicen que no existen, ¿será verdad? Una tarde de lluvia, en cualquier lugar del mundo, y una mirada profunda hacia el más acá, hacia los más recónditos lugares del alma donde las fotografías se tornan realidad y los miedos ya no existen.

Silencio, ni siquiera se oye silencio en el interior de la cabeza, donde un baturrillo de emociones hablan al unísono por separado, creando una sintonía inconexa y aturdida… Se oye el silencio de afuera, el que calma las ansiedades y las lágrimas, el que abraza con la voz callada del viento, con el murmullo sereno del agua, que fluye río abajo…

Río… de los mundos inconexos en los atardeceres de los sueños, cuando el día se va cubierto de niebla, y llega la noche callando, en un mundo mágico, lleno de estrellas…

Estrellas en las que pedir deseos, en las que olvidarse de imposibles porque se tornan posibles…

Un mundo mágico plagado de sueños que alientan al alma cuando ya no se puede respirar, y esa luna maravillosa que ilumina los cariños de todas las esferas, y libera las emociones, las hace libres, y el universo se llena de paz con el brillo puro del más hermoso de los satélites…

La luna, mi luna iluminando las riberas de un mundo mágico allá por Ambasaguas, allá por Cifuentes, allá donde la magia hechiza los corazones más allá de las palabras y las miradas.

Dicen que no existen, las casualidades no existen… ¿será verdad?

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Sonrisas

Mi mágico León: tarde a finales de invierno. Cifuentes de Rueda, León.

Sonrisas soleadas

En ese rincón maravilloso del mundo donde los montes son agrestes y empinados, donde los cielos son limpios, y puros, como el corazón de la buena gente, aunque alguno haya hecho alguna de las suyas alguna vez, ¿verdad? en ese rincón cargado de sueños, de castillos y caballeros sin armadura, a corazón descubierto, a mirada llena de ternura y cosas bonitas, allí, mora la felicidad de sentirse libre, de enfrentar el camino con la infinidad de las montañas de fondo, con montones de aventuras por vivir…

Y se me pasean por la mente imágenes de charlas al son de una tarde de primavera, un día cualquiera, cuando el destino se paseaba entre la gente, y la luz iluminaba la tierra leonesa.

Ha llegado la primavera, ¡y cómo ha llegado! llena de frío y nieve, con su pureza blanca cubriendo la manta contaminada de las fealdades del mundo; y aquí en el corazón, al calor de las buenas sensaciones, se reavivan los recuerdos de Cifuentes y sus gentes, de Villacidayo y su princesa, de la dama de las galletas en Santibáñez, y los ángeles que no se portaron como tales, y… pasa el tiempo y ya no importa, porque el sol sigue brillando y la nieve cayendo, congelando las tristezas, iluminando los sueños que no se escapan de las manos, se quedan, y te acompañan hasta que Morfeo hace de las suyas.

Y poco a poco, copo a copo, el paisaje cambia, y hay que guardar la bicicleta, para sacar la maleta de los sueños que cumplir…

¿Te cuento un secreto? La distancia no existe… Cifuentes tiene sus amores repartidos por el mundo, porque donde hay cariño, hay magia, donde hay magia: fantasía, sorpresas y personas que llenan el corazón de alegría…

¿Dónde? En mi Cifuentes de Rueda, en Cavite, en Santibáñez… en Mi mágico León.

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Quisiera contarte

Mi mágico León: cuevas de Valporquero. Montaña central leonesa. León. Turismo. Maravilla.

El secreto de una niña

Hoy quisiera contarte un cuento: un cuento feliz.

El final lo pones tú, eso es cosa tuya, la tierra pone el paisaje y el color, y yo, yo pongo el asombro y la sonrisa ocupando mi cara, ¡qué maravilla!

El agua recorriendo las oquedades, dibujando en la roca caliza el maravilloso discurrir de las fantasías, precipitándose sobre la misma roca cubierta por el mismo agua, salpicando la frescura de su caudal sobre estalactitas y estalagmitas, mientras los minerales han pintado las paredes de tonalidades rojizas y anaranjadas, blanquecinas, amarillentas, mágicas…

Hay tanta magia recorriendo el interior de la tierra que hasta un fantasma quedó petrificado ante aquel cementerio estalactítico, y tras la gran columna, y la gran vía, al fondo, al final, después de aquellas maravillas… las grandes maravillas…

Spaghetti colgando del techo, helados de vainilla y nueces, turrón, fresas, mmm… ¡qué rico!

La naturaleza es caprichosa, es feliz, es una niña cantarina y risueña, y a veces, escarba en la montaña y moldea las paredes esculpiendo sueños; se divierte creando fantasías que va tornando realidad, y así, continúan construyéndose las Cuevas de Valporquero, donde la piel se mantiene tersa, los ojos abiertos y los recuerdos vivos, más allá de sus confines.

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Ahí

Mi rincón del mundo: Cifuentes de Rueda. León.

Siempre estás

En mis recuerdos, en mi corazón, en Tierras de León, estás tú.

Siempre tan silencioso, tan sereno, tan lleno de vida y de quietud, Cifuentes, y soy tan feliz… que no me importan los desengaños ni las penas que han herido el alma con traiciones e indiferencias, porque el tiempo solo ha consolidado ese arraigo ancestral a las tradiciones y los cariños de otros tiempos, de otros momentos, porque lo bueno siempre queda.

Han quedado tus atardeceres sobre las colinas, y los sueños flotando en el aroma de la tarde que se disipa en los segundos, y en los suspiros sonrientes de quienes observan un momento tan especial, que aunque no se vean, ahí están.

Te siento en la sonrisa de mi cofre preferido, y en el abrazo cariñoso de ese personaje tan entrañable, en la magia enamorada de mi rincón del mundo.

El mundo, tan inmenso, tan hermoso, tan lleno de lugares impregnados de paisajes y construcciones… y solo se me ocurre recorrerte, León, y descubrir el Hoyón allá por tierras de Cistierna, con esa buena persona; solo se me ocurre abrir los pulmones, abrir el alma, respirar profundo,  y absorber las sensaciones.

Y a ti, no importa que no te haya visto, porque has estado, en algún momento, en algún pensamiento, has estado.

Dicen que la juventud se escapa de entre los dedos cuando empiezas a valorarla, y puede que para algunos sea así, no lo sé; pero sospecho que si la amas, se queda contigo, no se va, se apodera de tu semblante, se apodera de tu cuerpo, y no acumulas años, acumulas juventud, historias, vivencias; acumulas sabiduría y alegría.

La alegría de estar vivo, la alegría de compartir, la alegría de saber que, por más tiempo que pase, León, mi León, mi Mágico León, siempre estará ahí: esperándome.

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