Archive for La Maragatería

Leyenda viva

Mi mágico León: Oliegos, pantano de Villameca en La Cepeda. León.

Leyenda viva

Años y años pasaron desde aquel noviembre, allá por mediados del siglo pasado. Días y días de olvido, sepultando jornadas de labor, de sudores y lágrimas, de vivencias almacenadas entre alegrías y penas, donde la vida era dura y pura, donde costaba respirar aromas de libertad y, entre animales y plantas, se sentía que el dolor forma parte de la salud haciendo uso de su fuerza ante un nuevo nacimiento.

Meses  y meses llenos de humedad, soterrando las experiencias de Oliegos bajo las aguas de un pantano edificado a la fuerza, con la ayuda del poder putrefacto de ejércitos de injusticia y soberbia, mas la libertad del corazón jamás permanece cautiva, y la perseverancia marca el sino del que ama, porque en el verbo amar está escondido el sustantivo lucha.

En el tren de los momentos dolorosos subieron más de un centenar, subieron a sus treinta vagones parados en Porqueros, destino a Foncastín, exiliando su rugido leonés a tierras vallisoletanas.

Atrás, escondido en un tiempo de tierras fértiles, de prados de regadío y secano, de ferreñales, de centeno, de colmenas y vacas, caballos, yeguas, cerdos, cabras… Atrás quedaron los olores a grano molido, a cerveza y a taberna de pueblo, de la Cepeda, de los de antes…

Atrás quedaron sus formas, adelante sus intuiciones, sus melancolías, sus recuerdos, su leyenda, la que no se olvida, la que la historia engrandece, bajo las aguas brillantes, bajo el pantano de Villameca, de vez en cuando asomando al aire, sobre la siluetas eternas de Oliegos

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Desconocida

Mi mágico León: cervato en el valle de Valdeón, en Caldevila de Valdeón, al norte de la provincia de León.

Miradas inolvidables

Petroglifos, ciervos, impresionantes puestas de sol, firmamentos oscuros llenos de luces y sueños, delicias gastronómicas, paseos al caer la tarde, días llenos de tranquilidad y buenos momentos, pájaros cantando, siestas a la sombra mientras el sol reina en el exterior… Así es León.

Excursiones por los impresionantes Picos de Europa, por el Valle de Valdeón y encontrar un mundo de casitas sobre pilares, hórreos.

Escabullirse entre la espesa vegetación y descubrir un cervatillo, ¡qué emoción! Y seguir caminando para no olvidarse del manto verde cargado de inspiración que cubre, con su aliento primaveral, las laderas y los montes.

La llaman la bella desconocida, ¿por qué será? ¿Será porque es una de las provincias más bellas del mundo y muy pocos lo saben? ¿será porque la estaciones encandilan el paisaje y lo llenan de magia con sus colores?

Se me ocurren mil imágenes y sensaciones atravesando la piel, conquistando sueños, metiéndose en mi cabeza para merodear por ella de vez en cuando, en momentos en los que el aburrimiento y la incertidumbre quieren conquistar el buen humor y la tranquilidad, así es León.

León tiene montañas y valles, cumbres nevadas y ríos frescos y brillantes, León tiene el Teleno y la Maragatería, los Picos de Europa y el Valle de Valdeón

Y cuando menos lo esperes, caminando por cualquier rincón, descubrirás que, tiene miradas, que no se pueden olvidar.

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Buenos tiempos

Mi mágico León: Palacios de la Valduerna, al sur de la provincia de León.

Como siempre

Entre la Maragatería y La Bañeza, en la hermosa tierra leonesa, hay un pueblo y una fortaleza, y en torno a él, la tranquilidad y el bullicio se convierten en la normalidad rural de la cultura hecha paisaje.

Con ese cielo azul, limpio, pulido, sin ápice alguno de contaminación, con aquel castillo y la antigua iglesia, Palacios de la Valduerna es uno de esos lugares que disfrutar con el simple hecho de pasear, de contemplar, de vivir… Hay cosas que no tienen precio.

Un día encontré recuerdos no vividos de un castillo y unas historias, de un tiempo anclado en el Medievo y unas gentes que nunca conocí.

Un día descubrí que los libros hablan de la Valduerna y de los Bazán, pero no dicen nada de la vida y las sensaciones, de las experiencias que forman parte del existir y los recuerdos que dan forma a las conciencias y los corazones, por suerte, alguien me contó pedazos de su vida en forma de juventud, cuando la fiesta comenzaba días antes, con el rezo de la novena en honor al Santísimo Cristo de los Afligidos, y los quintos y las quintas preparaban las banderas para adornar el pueblo, se preparaba el templete para los músicos, se terminaba de hacer la misma madrugada del día de la fiesta y después, ¡chocolatada de quintos y quintas! ¡Qué tiempos aquellos!

La historia se convierte en ayer si la dejamos, porque si volvemos a hacerla presente, al final, sólo queda exclamar: ¡qué tiempos estos!

Recorrer los caminos y observar los árboles y las casas, los pájaros y las gentes, llenar el ambiente de sonidos, y, de vez en cuando, escuchar el tañer de las campanas anunciar a los cuatro vientos las noticias más importantes, como este domingo, cuando la solemnidad de la gran fiesta, inundará sus rincones recordando, que la tradición sigue viva, que la fe sigue latente, y que el pueblo sigue venerando a su Cristo de los Afligidos.

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Ganas de correr

Mi mágico León: prado de lumbre en Filiel, en la Maragatería, en León. Turismo rural. Naturaleza pura y limpia.

Corriendo con alas

Tengo ganas de correr.

Tengo ganas de correr, ¿me acompañas? ¡Venga! ¡acompáñame!

¿El cuerpo no te deja? Bueno, acompáñame entonces con la mente, y con el corazón, nunca olvides al corazón, que hace menos ruido que la mente, pero sin él serías alguien triste, muy triste, porque las personas tenemos mente, corazón… ¡y alma! tampoco te olvides del alma, que puede tocar las estrellas sin moverse de la tierra, dejarse acariciar por las luces del atardecer, bailar con los sueños al son de las serenatas nocturnas, y sonreír cuando todo parece perdido.

Tengo ganas de correr, como una niña, ¿por qué no? ¿parecerá que estoy loca? ¿y qué? ¡loca como los niños! ¡bendita locura!

Correr, sentir a la Madre Tierra viva bajo mis pies, respirando en cada pétalo, en cada brizna de esperanza convertida en hierba, la fortaleza de ese árbol que aguantó estoicamente el invierno y ahora renace en primavera.

Quiero empezar a correr y olvidarme de los caminos marcados, marcar mi propio camino con los senderos de la ilusión y el convencimiento de que puedo, de que no hay imposibles que no puedan convertirse en posibles, porque sé, siento, intuyo que si creo, sí confío, puedo.

¿Ya? ¿terminaste la carrera? ¿cansado? ¿cansada? Apuesto que acalorado pero feliz, ¿verdad? ¡qué sensación! Y… ¿sabes qué? Sigue, despacio, mirando hacia abajo para recoger esa florecilla amarilla que asoma entre el verdor; mirando hacia arriba para contemplar la forma indefinida de las nubes, y sintiendo el viento revoltoso chocando contra tus mejillas, (te quiere hacer sonrojar, y tal vez lo consiga, ¿será que le gustas?)

Camina siempre, disfruta de la travesía, sonríe muy a menudo, y nunca dejes de soñar.

Porque tienes toda una vida para hacerlo y paisajes maravillosos que disfrutar en este mundo, en Europa, en España, en León, en Filiel

Por todo esto y mucho más… ¡Sé feliz!

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Me gustas

Mi mágico León: flores en primavera, en la sierra del Teleno, en Filiel, León.

Sensaciones indescriptibles

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente…” le pido prestada esta frase a Neruda para hablar de ti…

Porque me encanta descubrirte en tus silencios rasgados de frescura, donde la sonrisa no deja de asomar en tu rostro y la sorpresa de asomar en mis ojos.

¡Eres tan… enigmática!

Quisiera describirte, pero sólo consigo reír con tus juegos divertidos, mientras intento pillar tus maniobras y tú te ocultas tras los árboles, dibujando paisajes llenos de arco iris.

Tú, y solamente tú, alteras la sangre risueña que recorre las venas de los que se niegan a dejar de ser niños, de los que siguen deshojando margaritas, aunque sepan que ¡sí quiere!

Me encanta tenerte ahí, saber que vienes a verme por vacaciones, y, aunque el resto del año no te pueda ver, tú siempre vuelves, una y otra vez, año tras año, así que en el fondo, nunca te vas, siempre estás presente, en mi mente, en mi corazón, en mi vida…

Primavera…

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Obras son amores

Mi mágico León: Cristo de Carrizo, en el Museo de León. León. Turismo.

La obra de un Amor

El amor, ¡qué bonito es!… Qué duro también…

Dicen que el amor no es amor hasta que se ha llorado, dicen…

El amor es como la fe, o la fe como el amor… quizá no son tan distintos, tal vez, de alguna manera son lo mismo…

-“Te quiero”-, ¡qué dulces palabras! y no importa si escapan de la boca de un amante, o es la voz de un amigo quien las pronuncia en una despedida…

-“Te quiero”-… suena bien, ¿verdad? pero si son sólo palabras… palabras que se lleva el viento… ¿entonces?

“Obras son amores y no buenas razones”, dice el refrán, porque el amor es la entrega en obras más que en palabras: es una sonrisa cuando uno está más triste, una palabra de aliento recibida de quien está más desalentado…

El amor y la fe… y dice el salmo: “… aunque yo dominara las lenguas arcanas… si me falta el amor, nada soy…”

Un beso, una caricia, una noche en vela junto a la cama de quien te necesita, horas al teléfono comprendiendo que la distancia no importa,…

Una plegaría, una oración, una medalla, una cruz…

Una lágrima escapando de los ojos, cuando un nudo en la garganta te demuestra que hay cosas que no tienen fecha de caducidad, que no importa si no puedes tocar esas manos y escuchar esa voz…

Obras son amores, y en las sendas leonesas, hay mil rincones llenos de obras, hay mil rincones llenos de amores.

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Un momento pequeño

Mi mágico León: en la provincia de León está la Maragatería, y en la Maragatería, a pocos kilómetros de Astorga, Viforcos. En pleno Camino de Santiago. León. Turismo.

Un instante en el Camino

Los lugares son paradas en el camino, son momentos en forma de sitio, que se extienden más o menos, en función de muchas cosas.

Los lugares son instantes en forma de paisaje, en forma de siluetas de diversas tonalidades y temperaturas; son hechizos mágicos que te atrapan cuando te descubres sorprendido por su belleza desconocida, y por eso, a veces, te enamoras de ese lugar, como quien se enamora de una mirada cálida, de una sonrisa pícara…

En un rincón de León, en un sitio pequeño y pintoresco, donde los peregrinos descubren la hermosura sencilla que rodea el Camino de Santiago a través de la montaña, tan sólo unos metros más allá, hay un pueblo pequeño, tranquilo, rodeado de naturaleza, y tan cerca del cielo, que su gente parece conversar cada noche con los ángeles que moran en las alturas, y al amanecer, esparcir la sabiduría de la bondad por el mundo que les rodea.

En algún lugar la Maragatería, muy cerca de la maravillosa Astorga, está Viforcos, un pueblo en el que respirar serenidad, por los cuatro costados, es algo tan sencillo como pasear por sus calles y descubrir el sonido de algún animal en el interior de un corral. Es uno de esos sitios en los que sonríes sin demasiado esfuerzo, en los que recuperas las fuerzas perdidas en la lucha diaria, en los que te sientes feliz por el mero hecho de existir.

Viforcos es el lugar ideal para apagar el teléfono móvil, salir a pasear con Tomás y escucharle, atentamente, narrar las maravillas del Teleno, las preciosidades de Astorga, las bellezas de la Maragatería

Viforcos dice muchas cosas, pero las dice callando, en silencio…

Viforcos es un lugar pequeño, y si aún no te ha dicho nada… acércate y atiende, porque seguro que a ti, te contará algo distinto de lo que ya me ha contado a mí… ¿qué es? secreto…

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