Archive for León

Sobre el tiempo

Mi mágico León: Plaza medieval de León, Barrio Húmedo, Plaza del Grano. León.

Como siempre

Caminar sobre el tiempo y descubrir el sigilo de los siglos almacenado en cada piedra, en cada uno de los eslabones que conforman el engranaje de la historia…

Voces de uno y otro rincón llenan la plaza de nombres de legumbres, y los sacos cargados de trigo, cebada, de los frutos de la espiga, se amontonan unos sobre otros mientras las personas recorren los puestos de la plaza, en busca del mejor producto, del mejor precio, de la mejor compra.

En el casco histórico de León, al sur del Barrio Húmedo, en un rincón impregnado de historia, de años y años de mercadeo, rodeada de soportales, como si el tiempo no hubiera pasado, está la Plaza de Nuestra Señora del Camino, la Plaza del Grano.

La Plaza del Grano permanece vacía, solitaria, esporádicamente repleta con las procesiones de la Semana Santa, con los carros que engalanan las fiestas de San Froilán, pero habitualmente relajada en el vaivén de los minutos y las horas, deleitándose en su propia sencillez hermosa, la que llama poderosamente la atención y te hace cautivo, cautiva, de tus propios pensamientos, de la sonrisa en los labios, del deseo de detenerse a contemplarla y dar gracias por poder observar lo que generaciones y generaciones de seres humanos han podido recorrer…

A veces camino y divago, recuerdo, pienso, merodeo en la presencia etérea de las melancolías, y solo se me ocurre callar, escuchar el silencio del viento ausente hacerse presente, y contemplar los pequeños detalles que otros no ven, que otros no sienten, y siento la fortuna de ver más allá viendo más acá, más cerca, más adentro.

León sigue siendo León, y con toda la belleza de su catedral, con toda la maravilla histórica de San Marcos, nada como caminar lentamente sobre el empedrado medieval de la Plaza del Grano, y sentir que, igual que caminaron abuelos y padres sobre él, ahora, también camino yo.

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Distancias ocultas

Mi mágico León: bruma matinal desde las lomas, en León

La bruma de una ilusión

La ciudad de las distancias ocultas es aquella a la que llegas mirando una fotografía, contemplando la altitud elegante y serena de las torres de su catedral apuntando al cielo, donde las estrellas brillan con fulgor cada noche, porque el cielo casi se puede tocar, y se notan las nubes que, a veces, curiosean entre los montes que rodean la urbe, y se acercan a sus casas silenciosas y atentas a la vida del hogar, donde las familias aprenden a vivir siendo eso mismo: familia.

La ciudad de las distancias ocultas es aquella que juega entre el gótico y el románico, aunando la Pulchra Leonina con la hermosa colegiata, marcando hitos en el Camino de Santiago que tantas huellas deja impregnadas en el alma de quienes se cruzan con la fe hecha pisada, experiencia, sendero,…

Una ciudad a caballo entre la Legio VII romana que la fundara, y la antigua azucarera que tantas remolachas alcanzó a recoger, allá por los años sesenta del siglo pasado; y se agolpan los recuerdos en la retina de quienes saben de qué hablan estas líneas, y acuden reminiscencias de otros tiempos que no se fueron, se fundieron en el paso de los días y se convirtieron en presente, como el viejo Hostal de Peregrinos convertido en Parador, como el colorido MUSAC, innovando con los tiempos, como las conchas de vieira pegadas al suelo, mostrando que en las calles de su ciudad está la senda peregrina

Es León cruce de caminos, de letreros, de sensaciones, de recuerdos,…

Es León un sitio mágico donde se fraguan los recuerdos, donde caen las nieves y el frío, ¿y sabes qué? donde desaparecen las distancias, porque donde hay cariño, donde hay secretos bien guardados, donde hay picardía y rincones que descubrir, hay magia, hay perdón, hay confianza y hay amor.

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Tan sencillo

Mi mágico León: tierras de Villalquite, en la ribera del río Esla, en León.

La sencillez de las sensaciones

A veces sólo quiero descansar, sentarme en un rincón y ver el tiempo acariciar el paisaje, tan suave, tan tranquilo, que no marca diferencias entre los segundos…

A veces sólo quiero olvidarme de lo que tengo tan presente, y no sentir las ausencias, quiero, simplemente, saber que la paz es posible en un mundo tan cercano y que a veces olvidamos tanto…

A veces me apetece desconectar para conectarme con la tierra y el agua, con el aire y el sol, y sentirme tan llena de vida que ni los malos humos puedan hacer mella en mi ánimo, en mis ilusiones y en la más franca, la más dulce, o la más pícara de mis sonrisas, depende, de la ocasión depende.

A veces quiero escapar donde difícilmente van a ir a buscarme, reencontrando sensaciones, descubriendo victorias que no había visto, y ahora, con el tiempo, veo…

Descubro que soy de campo, y de ciudad, aunque algunos crean que no es posible; descubro que las miradas dicen mucho, y sonrío… Descubro que cuando le pones ganas a la vida, vives, y vives de verdad, las cosas salen bien, cuestan, pero salen, como la tarea del labriego, dura, ardua, agotadora y fructífera…

Cerrar los ojos, respirar aire puro, abrir los ojos y soñar…

La vida está llena de momentos, y los momentos de paisajes, como los de Villalquite, junto al río Esla, en León… y muchos paseos que disfrutar.

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Descubriéndote

Mi mágico León: vidriera en la catedral de León. Ciudad de León. León. Turismo cultural.

La luz que inunda el interior

Si tuviera que definir León en una sola palabra… ¿cuál eligiría?

Si tuviera que definir León en una sola palabra me perdería en infinidad de connotaciones con las que llenar de pinceladas la estampa que exprese tal amalgama de sensaciones, colores y razones.

Si tuviera que explicarte lo que es León, no lo haría, creo que no hay mejor explicación que un vuelco en el estómago al descubrir una pequeña cascada donde menos la esperas.

¿Cómo explicar algo tan especial? Es especial como ese arco iris que cruza el cielo tras unas gotas de lluvia, y que, aunque haga frío, te hace sentir un calorcillo especial, te hace sonreír… al menos por dentro, ¡no lo niegues que no me lo creo!

Una sola palabra, sólo una: tradición, historia, sorpresas, silencios…

La piel de gallina…

Tu mirada, mi mirada… aquello que sólo compartes con la otra mirada, y no hacen falta palabras, ni compromisos sellados,… una estrella cruzando un firmamento estrellado.

Un paseo por un atardecer, una mañana descubriendo la luz en el interior…

Magia…

Dicen que las catedrales se hicieron tan inmensas para recordar la grandeza de un Dios repleto de Amor, Justicia y Perdón, y al contemplar la belleza, precisión y el esmero de tan excelsa obra de arte y devoción, no es difícil desear descubrir cada uno de sus rincones, poco a poco…

Descubrir recorriendo el Camino de Santiago, con destino a la tumba del Apóstol Santo…

Descubrir en silencio, despacio, como se deshoja una margarita,… descubrir los magníficos detalles de cada pétalo, de cada vidriera, descubrir la joya del gótico: La Pulchra Leonina.

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Te quiero

Mi mágico León: amanece en la ribera del río Órbigo. León. Provincia de León. Turismo rural.

La pasión que siento por ti

El frescor de la mañana juguetea con la punta de mi nariz, y así, llena de frescura e ilusión, amanece de nuevo la sonrisa tantas veces reflejada en la mirada de los otros, y, de vez en cuando, en el reflejo fugaz del espejo…

Amanece de nuevo, y en mi corazón, en mis pupilas, en los poros de mi piel, en el fondo de mis pulmones, estás tú y el suave susurro de tus palabras cariñosas en mi oído…

Mmm… si fuera un gato, ronronearía,…

Entre las sábanas que envolvieron mi cuerpo tranquilo, todavía merodeo sintiendo el sabor de cada una de tus caricias, y el aroma de tu perfume, que, en ocasiones huele a limpio, a nubes, a tierra mojada, al calor de una hoguera…

Sigo con los ojos cerrados y sonrío… hoy es un día…

Y te quiero regalar cada uno de mis sueños, de mis recuerdos y esperanzas, y… ¿sabes por qué? Porque te quiero…

Quiero cada momento que compartimos juntos, cada detalle con el que me sorprendes, cada laguna de alegría que compartimos, cada brisa que revolotea entre mis cabellos…

Y te quiero dedicar el beso que se da con los labios, y el que se da con el alma, ése que el tiempo no borra, ni el olvido, ni la tristeza, ni la distancia…

Te quiero, y cada vez que veo una estrella iluminando mis deseos pienso en ti y en nuestras noches estrelladas, y pienso en los anocheceres que la luna contempla dulcemente sonriente…

El amor… mientras se escucha el crepitar de las aulagas cuando se prende la lumbre… mientras los grillos cantan sus serentas nocturnas, mientras las heladas cuajan el frío y lo transforman en solidez…

Siempre el amor.

El amor que compartimos tú y yo es algo que sólo tú y yo entendemos, algo que sólo tú y yo compartimos, y… ¿sabes qué?

Podré mirar a muchos otros, podré admirar otras estrellas y contemplar otros anocheceres, pero ninguno como los tuyos,  ninguno como tú y yo, ninguno como nuestro amor… León.

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Un mundo maravilloso

Mi mágico León: en la montaña central leonesa está Coladilla y su hermosa iglesia. Provincia de León. Turismo.

Una maravilla en el mundo

La ciudad, ¡qué cantidad de cosas tiene la ciudad!, ¿verdad? Tiene cine, tiene teatros, a veces, también tiene metro.

La ciudad, ¿qué tiene la ciudad? La ciudad tiene gente, eventos, acontecimientos que llenan plazas, parques y salas…

La ciudad tiene prisas, compras, gasto, y un continuo goteo de cosas por hacer que, a veces, te aleja de lo que también te gustaría hacer.

Ahora, estás sentado frente a la pantalla del ordenador, y empiezas a recordar, la última vez que saliste de excursión a caminar fuera del ruido y el asfalto…

Empiezas a dejar la mente volar y te encuentras en cualquier lugar del mundo, silencioso, rodeado de naturaleza…

Empiezas a pensar y ves a unos niños jugando a pelota, ¡a pelota! si parece que ahora ya no hay sitio para la pelota, pero una pelota, siempre será una pelota…

Caminas, respiras aire puro, y encuentras un castillo, una ermita, o una pequeña iglesia en un pequeño pueblo, y es todo ¡tan pequeño!

No es una ciudad con sus cines, sus teatros, su tráfico, su progreso, pero… ¡lo tiene todo!

Tiene animales que a veces no se ven, pero se presienten; tiene rincones mágicos en los que las estrellas se acercan a la Tierra mucho más de lo que lo hacen en cualquier rascacielos de cualquier ciudad.

Tiene huertas cargadas de los más sabrosos colores, flores coloridas con los más dulces aromas, quesos elaborados con la mejor leche,…

El mundo rural, tiene maravillas encantadoras que te hacen revivir como revive el campo en primavera, cuando el duro invierno deja atrás el áspero frío y trae la alegría del buen tiempo.

El mundo de las montañas, los valles, los ríos y los campos, tiene iglesias preciosas, pedacitos de fe construidos en piedra, y son ¡tan hermosos! que hasta los más agnósticos reconocen su belleza, y, hasta me atrevería a decir que, en su sencillez reposada, se percibe una paz distinta…

En la tierra de León, hay una infinidad de lugares que descubrir, una multitud maravillosa de paisajes en los que soñar, un montón de pueblos únicos y preciosos con un monumento en común: su iglesia.

León: un mundo maravilloso que descubrir, y si lo que te gusta es el turismo rural y cultural, aquí lo tienes todo: en León, ¿dónde si no?

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Rugiendo con fuerza

 

Mi mágico León: estatua de un León en la ciudad de León. León. Turismo.

El misterioso rugido de León

 

Misterios… misterios que se esconden tras los muros de tantos lugares y permanecen ocultos a las miradas superfluas que desconocen su existencia.

Calles húmedas que hablan de un barrio en el que el paladar experimenta sensaciones mientras, vinos de excelente sabor, resbalan por las copas e inundan de sensaciones cuerpo, alma y corazón, acompañados por la tapa que da su toque especial.

Un arco que habla de la cárcel que en tiempos de Medievo se hallaba en aquel lugar, una iglesia, tan bonita, que no puede menos que ser llamada La Pulchra Leonina, un Panteón de Reyes donde descansaron los restos del afamado San Isidoro, un hostal de peregrinos reconvertido en hospedería de lujo, un río y su caudal, un arquitecto y un sueño hecho realidad,…

Maravillas en forma de piedra y millones de peregrinos labrando historia en sus rincones a lo largo de los tiempos.

Una ciudad con carácter,  bella y desconocida, que conserva el embrujo de las estrellas y la fuerza de aquella legión romana, que llegó a sus tierras con la firme decisión de conquistar la maravilla de su geografía.

Una ciudad, un camino, mil historias y un rugido… ¡León!

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La dulzura suave

Mi mágico León: dulces típicos de Astorga, una ciudad de León, en la provincia de León. Turismo.

La dulzura suave de las mantecadas

  

La vida está llena de pequeños grandes placeres que hacen de ella algo diferente en cada persona, situación y lugar; la vida está llena de momentos alegres y otros que no lo son tanto, y de recuerdos… a medida que acumulamos vida, nos llenamos de experiencias, recuerdos y de vida… de más vida.    

Los placeres de la vida… ¡son tantos! no me digas que no…    

Una buena siesta, la lectura de un buen libro una tarde de invierno, ver el sol esconderse mientras el firmamento va llenándose de oscuridad salpicada de estrellas, ver amanecer una fresca madrugada de verano, bailar en la fiesta del pueblo con tu mejor amiga, descubrir al chico que te gusta mirándote, saciar la sed en el caño después de un paseo en bici, y… la gastronomía…   

Podría hablar de la cecina y el queso, del chorizo, el pan, las tortas y los hojaldres, de los nicanores,… pero hay un sabor que me transporta directamente a los desayunos de aquellas mañanas de verano…    

Hay un sabor que me transporta al horno de Gloria, a la maravilla de Astorga, al sabor de la leche recién ordeñada cuando mojo en ella la dulzura suave de aquella esponjosidad hecha desayuno, o merienda, depende de ti.    

Podría hablar de la textura y el sabor de las mantecadas, pero creo que es mejor que lo descubras tú, y si ya lo conoces, seguro que te han entrado ganas de comerte alguna, así que… ¡buen provecho!

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Entre la rosa y el dragón

Casa Botines, sede de Caja España, obra del arquitecto Joan Gaudí.

Casa Botines de León

Allá por el siglo III se fragua una historia que mezcla la leyenda con la realidad.

Hubo un hombre, militar romano, que a las órdenes del emperador, se negó a cumplir un edicto que le obligaba a perseguir y dar muerte a los cristianos, y por ello, fue martirizado y dado muerte. Aquel hombre era San Jorge.

Cuenta la tradición convertida en leyenda, que allá por el siglo IX, en la Conca de Barberà, vivía un dragón que atemorizaba a la población constantemente, y para apaciguar su terrible sed de sangre, los habitantes del lugar, decidieron darle dos ovejas a diario, pero las ovejas se acabaron, y entonces le dieron vacas, bueyes y otros animales… sin embargo, el resto de animales también se acabó, ¿qué quedaba entonces?

Reunido el pueblo con el rey, decidieron entregar al dragón una persona al día sorteada al azar, pero uno de tantos días, le tocó a la hija del rey.

Por más que el monarca rogó al pueblo el perdón de la vida de la princesa, después de ocho días, finalmente la muchacha fue entregada en sacrificio frente a la entrada de la cueva donde moraba la bestia, mas cuando iba a ser devorada, apareció, al galope, al rescate de la dama, un caballero armado a lomos de su blanco corcel.

Con su lanza dio muerte al monstruo, y de la sangre de aquel dragón brotó un rosal adornado con bellas rosas rojas, una de las cuales entregó el caballero a la dama en señal de amor.

¿Te suena la historia? San Jorge, Sant Jordi, es uno de los santos más celebrados en Cataluña, y Gaudí lo tenía muy presente, así que lo llevó consigo en sus andanzas por el mundo e hizo la leyenda realidad en la piedra de un palacio: la Casa Botines.

Allí, fantasioso, sacado de la imaginación, convertido en la realidad de la piedra tallada y labrada, en la forma de un edificio, está el palacio en el que pudieron vivir el rey y la princesa de aquella historia medieval.

Sentado en un banco frente a la Casa Fernández-Andrés, está Gaudí, contemplando la casa que Joan Homs i Botinàs (del que toma su nombre el edificio), un empresario catalán del textil asentado en León, encargó como sede para su negocio.

Sentado frente a una proyección de su mente, con su sombrero y su escasa barba, está Gaudí, observando, sobre la entrada de la casa, la imagen del caballero medieval matando al cruel dragón.

Pasan los años y las décadas, nos adentramos en las profundidades de un siglo más, y el Palacio Botines se mantiene bello como el primer día, recordando, que a pesar del ajetreado ir y venir del día a día, a pesar del peso de la vida laboral que te imbuye con su pragmatismo y su racionalidad, siempre hay un espacio para imaginar, para soñar un poco, y volver, por un instante a ser niño una vez más, un día más, recuperando una vitalidad que los años no han de poder quitar.

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El hostal de los peregrinos

Hostal San Marcos - Diciembre 2009

Hostal San Marcos - Diciembre 2009

Un día del mes de agosto, hace ya un tiempo atrás, Llupasa salió a pasear por las calles de León.

Allí estábamos las tres amigas, entre risas y fotos, caminando, hablando, diciendo mil bobadas que ya se nos han olvidado, intentando arreglar el mundo, y sobre todo, disfrutando de uno de esos días en los que la amistad simplemente es amistad, sin envidias ni rencores, sólo sonrisas y confidencias.

Aquel día, llegamos junto a unos jardines llenos de verde y colores en sus flores, eran los jardines del Hostal San Marcos.

Como no podía ser menos, nos sentamos a los pies de la Cruz Crucero que señala el paso del Camino de Santiago por allí, haciendo compañía al viejo peregrino que permanece sentado en forma de monumento.

La mirada del peregrino, con los párpados casi cerrados tras la larga caminata, apunta a un bello edificio renacentista, con un rostro extenuado por el cansancio, casi suplicante, como si anhelara poder descansar en aquel que fue pensado para dar sosiego y resguardo a quienes se dirigían a Santiago de Compostela.

Durante los siglos que construyeron los años, fueron muchos los peregrinos que recorrieron las sendas del Camino de Santiago con la esperanza de postrarse ante la tumba del Apóstol. Ante esta realidad, en el siglo XII la Infanta doña Sancha realiza una piadosa donación para construir un lugar a las afueras de la ciudad amurallada, a orillas del Bernesga, en el que hospedar a los pobres peregrinos que sudorosos y cansados, hambrientos y sedientos, llegaban a la ciudad en su camino jacobeo.

Casi cuatrocientos años más tarde, se derruye este primer edificio y Fernando el Católico encarga una nueva edificación que tardará en finalizar su construcción algo más de doscientos años; así encontramos una fachada plateresca, símbolo del más álgido Renacimiento español, y una torre donde luche la Cruz de Santiago y la imagen de un león.

Pronto se convirtió San Marcos en Casa Mayor de la Orden de Santiago en el Reino de León, mas con el devenir del tiempo llegó a tener diversas funciones, llegando a ser prisión en la que quedó desterrado Francisco de Quevedo y Villegas por orden del poderoso Conde Duque de Olivares.

Después de sus muchas tareas, San Marcos ha llegado a nuestros días dando cobijo al lujoso Parador de León. Ya no se escuchan quejidos, ni se huele el olor del esfuerzo corporal, pero su claustro y su sala capitular, sus bellos salones y las antiguas estancias que cobijaron a los peregrinos, bañados por la fragancia del limpio presente, todavía dejan sentir el fuerte aroma de un pasado que se hincha de historia en San Marcos.

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